Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
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SITIOS Y DETALLES
Aquí están algunos edificios o detalles de éstos. También hay objetos y elementos que de tan comunes podrían haber sido fotografiados en cualquier parte pero, créanme, todos provienen del territorio chamacuerense.
 
DANZANTES Y OTROS
Les llamo Danzantes y otros porque en esta sección la mayor parte de las fotografías son de danzantes, pero hay también de personas que desfilan por alguna festividad cívica o quienes participan en alguna procesión. Lo que todos los participantes tienen en común es que están ataviados con alguna indumentaria en particular, sin embargo las imágenes, lejos de destacar la indumentaria, se concentran en los rostros y las expresiones.  Como es de imaginarse. ninguno de quienes aquí figuran me autorizó a retratarles y —menos aún— a figurar en esta página; si esto les desagrada no tienen más que hacérmelo saber para retirar la imágen. Por el momento el modo de contacto es el correo electrónico chamacueromexico@gmail.com.  Por el contrario, si les hubiese gustado su foto, con muchísimo gusto les envío el archivo electrónico en la resolución original, para que se manden imprimir una fotografía de gran formato, o les obsequio una imagen ya impresa, para tal efecto el modo de contacto es el mismo.




























Paisajes


Fotografías
PAISAJES

Estas fotografías no están aquí por que yo considere que son una obra de arte cada una de ellas, ni siquiera porque las considere buenas fotografías, las incluyo porque siento que transmiten muchas cosas, desde la evidente información documental que proporcionan, hasta lo que puedan despertar en cada espectador. Aunque prácticamente todas las imágenes son de mi autoría, toda colaboración será bienvenida. En las secciones previas hablamos de muchos temas y en la mayoría de ellos hay un buen número de imágenes. En esta sección, las imágenes no ilustran un tema específico, están aquí por sí mismas. Este apartado, que he llamado paisajes, contiene imágenes de espacios abiertos, en muchos lugares de nuestro municipio.




























GENTE

Creo que a ninguna de las personas que aquí figuran les pedí que posaran para una foto, la mayoría no supo que eran fotografiados y espero que no les moleste estar en esta página. Pero si así fuera no tienen más que hacérmelo saber para retirar sus imágenes. Si bien todos los presentes son personas honorables —y a algunos les aprecio y admiro en particular—, aquí sólo mostramos sus fotografías; en otras secciones de esta misma página hablamos o hablaremos de su trabajo o de su vida.




































Gente


Sitios y detalles


Danzantes y otros

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Uno de los documentos que me parecieron más singulares, de entre los existentes en el archivo histórico municipal, forma parte de un proceso penal y detalla la condena de dos reos. 

Evidentemente esto es un destello de la vida, no exactamente cotidiana, pero sí de acontecimientos apenas relevantes de nuestro pueblo en 1830, es interesante e ilustrativo. Sin embargo, lo que ha llamado mi atención es la sentencia, al grado tal que debí documentarme, tanto en la legislación de la época como en el uso de tales servicios en las embarcaciones de la primera mitad del siglo XIX.

El documento es el siguiente:

 
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Espacios
Artistas Plásticos
Fotografías
Vídeos
Libros
Conversaciones
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Sobre esta página
Fiestas
Artesanías
La Familia Taboada en la
Historia de Chamacuero






Remeros en Chamacuero,
oficio de 1830
Remeros en Chamacuero, oficio de 1830
Entendemos que José de Jesús Barrón y José Esteban López robaron veintinueve "botas de cebo", si substituimos bota por odre y cebo por sebo, entenderemos que los pillos referidos sustrajeron veintinueve recipientes de cuero conteniendo grasa animal solidificada, utilizada para fabricar velas y jabones, entre otros usos. Ciento treinta pesos eran una pequeña fortuna en 1830, por lo que no es de extrañar una dura condena. 

Lo que sí me extrañó mucho es que se hable de servicio de galeras o pena de remos.  Las galeras eran un tipo de embarcación de guerra, propulsaba principalmente por remeros, usadas desde la antigüedad clásica (en la batalla de Maratón, por ejemplo) hasta el siglo XVIII, (en la batalla de Lepanto; ejemplo más contemporáneo, aunque del siglo XVI). Pero en el siglo XIX, concretamente en 1830 si acaso sobrevivían algunas galeras operativas en Europa, no había en México ningún barco que se propulsara mayoritariamente con remos. Claro había botes de remos, pero sería impráctico, casi ridículo tener galeotes (que así les llamaban a dichos remeros). El documento agrega: no pudiendo consignarse a este ejercicio a dichos reos, por la falta de buques de vela. 

El magistrado que dictó este documento no tenía por qué ser experto en galeras, bergantines, goletas, balandras, fragatas, etc. por lo que no podemos recriminarle que no sepa que ninguno de los barcos en uso, en México y en ese momento usaban remeros en ningún momento de su operación. Curiosamente, el término "pena de galeras" acabó significando "trabajos forzados" cuando las galeras dejaron de utilizarse.  Curiosamente también, en este caso se condena a los reos a "servicio de obras públicas". Lo que no entiendo es por qué los mandan hasta la Alta California, si aquí en el centro había más obras públicas que en aquella región. Para ambos reos esto pudo significar una ayuda, pues en el tiempo que dilataron en llegar a su destino no podían ser sometidos a servicio de obras públicas.
Al final del escrito se infiere la participación menor de dos cómplices en este delito, pues son condenados a dos meses de captura.

Al margen de que, como dijimos al principio, este documento nos ilustra sobre detalles de la vida en nuestro pueblo, resulta interesante ver como las legislaciones se vuelven arcaicas en algunos detalles, si bien redactar o modificar las leyes de un estado o un país no es algo tan simple, por eso no es sorprendente que sobrevivan disposiciones legales sin aplicación práctica, como en este caso.


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Las dos Cruces Hermanas de Soria (Rafael Vera)


Las dos Cruces Hermanas
de Soria (Rafael Vera)
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MUY IMPORTANTE

Quienes elaboramos este espacio electrónico nos sentimos muy honrados y orgullosos de que alguien considere tan importante, o bien logrado, lo que aquí compartimos, al grado de publicarlo en sus propios espacios. En la sección correspondiente de esta página se aclara lo relativo al uso de estos materiales, básicamente que se puede disponer de todo lo aquí publicado (simpre y cuando sea materal original de esta página; un 95% lo es) la única condición, o solicitud, es que se dé el crédito correspondiente, es decir que si alguien toma imágenes, fotografías, libros o textos diga que provienen de:

www. chamacueromexico.com

.
El señor Rafael Vera González fue un apasionado de su pueblo: Soria, Guanajuato. Fue un historiador e investigador empírico (empírico de la historia y la investigación como quien esto escribe). A su modo y en los alcances que tenía para sus trabajos confeccionó una gran cantidad de escritos en los que dejó testimonio de la historia y las tradiciones de su pueblo.  Él mismo me contó, en una ocasión, que había personas que menospreciaban su trabajo, porque sus publicaciones eran muy artesanales y porque recurría a escribir textos a mano sobre copias fotostáticas de otros escritos. No creo que sus investigaciones, ni los escritos que de ellas hacía, perdieran valor por las formas que encontraba para compartirlos.

En varias ocasiones le compré alguno de esos materiales cuando, en diferentes lugares, los ponía a la venta. En uno de ellos encontré el artículo que comparto, me parece que describe, de manera muy precisa e interesante, una bella tradición que, según él nos lo narra en el propio escrito, se realizó desde 1880 hasta 2007.  Es la tradición de las Cruces Hermanas, dos cruces que fueron fabricadas de manera simultánea, las cuales eran integradas a las celebraciones del 3 de mayo de cada año. Quizás la tradición continúe con otras características. Me comprometo a investigarlo, aunque ya no esté el señor Vera para contármelo. Por lo pronto comparto este escrito, un poco como homenaje a su tesón investigador y al enorme amor que demostró siempre por su pueblo, Soria Guanajuato.

Previo a la parte que transcribimos, el autor relata cómo llegó a Soria la familia del señor Manuel Vera Lugo, quien aprendió el oficio de la albañilería, ahí en Soria,

Este es el artículo del señor Rafael Vera,  las fotografías que intercalo son las que acompañan dicho artículo, un poco arregladas con el color añadido.


Y siendo en el año de 1920 cuando Manuel Vera Lugo en compañía de sus compañeros José Cárdenas, Juan Ortiz, Antonio Ariza. Faustino e Hipólito, construyeron una Santísima Cruz para que fuera festejada y venerada en Soria y en sus demás Pueblos hermanos y así andaba de visita de casa en casa entre las familias que le pedían a esta santísima cruz un favor, un ruego, fue cuando aparecieron por este mismo año (1920) unos misioneros que pasaron por Soria descalzos y se hospedaron en un sitio que eran unos galerones que eran de un cuartel que estuvo en ese lugar y que ahora estaba abandonado y al conocer de esta Santísima Cruz ellos la Bendijeron y por eso esta Santísima Cruz es "La Cruz Misionera", es la que viaja, la que anda de casa en casa en visita de estas familias, en estos lugares; y es esta Santísima Cruz la que hoy estamos venerando en esta casa, este Viernes 3 de mayo de 2013.

Y ahora la Santísima Cruz que se encuentra en el Cerrito de Soria en un Monumento Cuadrado es la Fija, La Santísima Cruz, y siendo por parte de los, maestros albañiles cuando entran a trabajar para esta Fabrica San Fernando también toman como parte de su trabajo la festividad de esta Santísima Cruz, la Fija y fue en el año de 1920 cuando se empezó a bajar esta Santísima Cruz y se le decía una misa y se volvía a subir a este mismo lugar se juntaban las dos tanto la Fija como la Misionera, la Fija se devolvía a su lugar en tarde-noche y la Misionera se llevaba a su casa que se encontraba en la Calle de Industria No. 18 y en donde vivía el Sr. Manuel Vera Lugo y que para este tiempo ya estaba casado con Pascuala y tanto a los hermanos de Pascuala como a Josefa y Miguel los tomarían como sus hijos, formando con esto una familia; esta Santísima Cruz iba de casa en casa donde fuera, solicitada y por lo regular siempre se encontraba en otra casa y la familia que la tenía le decía un rosario por el favor recibido o por un riego y al final de este rosario, daba cena a todos los que acudieran a este rosario y a visitarla.

Al empezar el año se pedía cooperación en todos los departamentos de esta Fábrica, se corrían unas listas en estos departamentos en donde estos trabajadores se anotaban una cooperación que iban abonando semana a semana hasta completar su cooperación y siendo todos los sábados un poco antes de la una de la tarde en que se reunían a la salida de la Fabrica varios albañiles, a pedir esta cooperación. Todo esto desde los años de 1920 a 1928 fue cuando se empezó a construir este templo en estos galerones que había sido un cuartel, y cuando ya estaba un poco adelantado en su construcción este templo se decía la misa concelebrada de tres padres y a la hora de la consagración y otros puntos importantes en esta fiesta espiritual como en la bendición también se quemaba un cohetón que parecía un chorizo grande y grueso que al tronar hacia un estruendo grande en estos puntos de esta misa (tanto el maestro Manuel Vera Lugo como sus demás compañeros y gentes de otros Pueblos Circunvecinos se juntaban en las tardes para hacer faenas en este templo poniendo de antemano todas sus habilidades tanto este Sr, Maestro Manuel Vera Lugo en su conocimiento en pórticos y arreglos de este templo, y siendo también en Padre Moisés Huerta Rivera en que se subía la sotana y se la amarraba para entrarle a estas faenas con ellos mismos; como muestra se pone un fotografía de la construcción de este templo por medio de estos habitantes tanto de Soria como de otros pueblos vecinos, el Padre Moisés Huerta Rivera venía desde Atotonilco, pero esto es otra historia, lo único que les notificaremos es esto que a la hora del sermón en las misas que el ya oficiaba ahí mismo estando este templo en construcción les decía "Benditos estos pies desnudos que pisan estas arenas frías para traérselas a Mamá Guadalupe", siendo todo esto porque este Santísimo Padre era muy adepto a la Santísima Virgen de Guadalupe; por todo esto ya en el año de 1935 se le dio el título a este templo como el primer Santuario a la Virgen de Guadalupe en este Municipio de Comonfort Gto., pero esto también es otra historia.

Para esta fiesta de este 3 de mayo se preparaban grupos de habitantes del Pueblo de Soria Guanajuato durante todo el año en las danzas de apaches y Franceses en donde entrenaban con palos y ya cuando salían a bailar en esta festividad utilizaban guaparras, se bailaba frente al templo y frente a la Fabrica había castillo, palo encebado, cohetones, rehiletes y puerco encebado. Y la mayoría de las veces la música de viento era de Tamayo ya que era contratada por don José Cárdenas que era del Pueblo de Espejo Guanajuato, esta música llegaba un día antes y se les daban tres comidas diarias y el primer día que llegaba por la tarde se le llevaba al Pueblo de Empalme Escobedo tocando a cenar(taquitos, gorditas y atole) todo esto porque también en el Pueblo de Empalme Escobedo había trabajadores de esta Fábrica que también Cooperaban para esta fiesta y en agradecimiento a ellas se les llevaba la música al igual también a los ranchitos que también Cooperaban con cena a los músicos y familias de Soria que cooperaban con el desayuno o comida para estos músicos.

"El Puerco Encebado"

El Puerco Encebado era de entre 4 y 5 meses y debería de ser chillón y travieso y que no se dejara agarrar tan fácilmente, ya después que se encontraba a este puerco con estas cualidades se rapaba y se llenaba de cebo, este cebo se venía a comprar aquí a Comonfort Gto. tanto para el palo encebado como para el puerco encebado; todo esto para que tuvieran más trabajo en subirse al palo y agarrar al puerco , y el que lograra subir hacia la parte alta del palo encebado se llevaba todos los premios que se colocaban en la parte de arriba, y el que agarrara al puerco encebado, se quedaba con él; ya había gentes que estaban esperando estos eventos y listos y preparados para subirse al palo encebado y agarrar al puerco y se soltaba a este puerco como a escondidas y para que fuera más
sorpresivo se soltaba entre los grupos de gentes, entre la bola y al soltarse a este puerco todos corrían y gritaban y chocaban gentes con gentes y esto hacia más ocurrente este acto, era como a las nueve de la noche y en el momento en que estaban bailando los apaches y los Franceses, todo esto desde los años de 1920 a 1953.

Apaches y Franceses de Soria Guanajuato Don Albino, Don Poli, Don Goyito, todos estos señores practicaban gran parte del año para este evento y traían guaparra y gritaban mucho y alguno salía de diablo, otro de mujer, otro de muerte, etc. entonces todas estas gentes estaban viendo este espectáculo y de repente entre los pies de estas gentes surge un puerco encebado y por eso estas gentes y más las mujeres gritaban porque ahí andaba un puerco.

La Festividad de la Santísima Cruz que se festejaba en la calle de Industria en la casa No. 18 era de la siguiente manera: en primer lugar diremos que es la casa del Sr. Manuel Vera Lugo y de su Esposa Pascuala Méndez Díaz y su Hijo Antonio Vera Méndez quien nació en el año de 1931.

Mañanitas a las 5:00 de la mañana.

Rosario a las 6:00 de la mañana.

Desayuno a las 7:00 de la mañana. Con tamales, atole, café, y había gentes que se comprometían a llevar chocolate en leche o chocolate con agua, buñuelos y pan, en esto consistía el desayuno que se les ofrecía a las gentes que. acudían a las mañanitas y al rosario por la mañana, en este día los albañiles de la Fabrica no trabajaban era día de fiesta para ellos y la mayoría de ellos llegaban desde temprano para ayudar, y luego luego pedían la botella para calentarse decían ellos, el primer pegue, otros ya lo traían preparado ya hasta venían entonados, pero no había pedo ese día, es día era de ellos, al contrario si ese día no tomaban se veían mal, ya después de ahí del desayuno llegaba la música para llevar a Santísima Cruz Misionera a misa de 10:00 de la mañana, y ya otros albañiles se encontraban en el cerrito bajando a la otra Santísima Cruz para también llevarla a misa y era la Fija; al bajar a la Cruz Fija la llevaban a la Casa de Industria No. 18 que era donde vivía la otra Santísima Cruz que era la Misionera, era como si la Cruz Fija fuera de visita a ver a la Misionera y de ahí de esa casa partieran un cuarto de hora antes de las 10:00 de la mañana para ir a misa las dos Cruces Hermanas y los albañiles ya pedos y entonados se enojaban y se gritaban porque ellos querían cargar la cruz porque era un honor cargar la cruz de esa casa hasta el templo, ya que estos albañiles ya andaban más pedos pero creían que todavía podían, muchas veces esta misa era concelebrada y de 3 padres y se juntaba casi todo el pueblo a ver y a oír misa con las dos cruces hermanas la fija y la misionera. Y más adelante cuando ya terminaba la misa en honor a las dos Cruces Hermanas y se ponían afuera del templo en donde tanto apaches como danzas le bailaban un buen rato ahí y la música se dedicaba a andar tocando en todas las calles de Soria y en donde los ancianos y gentes enfermas salían a la puerta de la casa a oír la música e invitando también esta música a estas gentes para que acudieran a esta fiesta;
Ya a las 12:00 del día se volvía a llevar a estas dos cruces hermanas a la Casa de Industria No. 18 para esperar la comida, la comida se empezaba a servir cuando llegaba la música a esta casa y consistía en carnitas, sopa, frijoles, tortillas, agua fresca y vino, por la parte de las carnitas el Sr. Manuel Vera Lugo en esa casa al final de esta casa tenía 2 chiqueros en donde año con año criaba dos puercos uno en cada chiquero, lo alimentaba todo lo que restaba del año y lo sacrificaba para darles de comer a todas estas gentes en este día; también había gentes comprometidas para llevar a esta comida, sopa, frijoles, tortillas, refrescos, agua y vino y para la Santísima Cruz le llevaban tilmas, flores y veladoras, toda esta comida duraba como hasta las 4:00 de la tarde y en donde se corrían muchos platos para todas estas gentes y muchas gentes ayudaban a doña Pascuala para atender a esta gente y ya como a las 4: 00 de la tarde se bajaba esta música, los danzantes y apaches ya más pedos a bailar en frente de la puerta de la Fábrica esperando la salida de todos los trabajadores que era a las 5:00 de la tarde y era cuando la fiesta entraba en una efervescencia y alegría que no se podía ni caminar, todo esto hacia que se abrieran las dos puertas de la Fábrica para que saliera esta gente unos se iban a sus casas otros se iban a cambiar y la mayoría se quedaba a la fiesta y a tomar, ya que también habían cooperado y podían ir a comer en ese momento a la casa de Doña Pascuala, todo esto al bajar la música, al bajar los apaches, al bajar la danza y ponerse a bailar en frente de la puerta de la Fábrica y esperar la salida de los trabajadores era como una invitación y para que vieran que estaba buena la fiesta o la cooperación que ellos habían dado en el transcurso del año, ya como a las 6:30 de la tarde salían las dos Cruces a una peregrinación por todas las calles del pueblo de Soria Guanajuato y nuevamente estos valerosos y borrachos albañiles se disputaban el puesto o el lugar para cargar a la Santísima Cruz ya fuera a la Misionera o a la Fija, ya que como en la mañana cuando iba a misa y en la tarde cuando salía a esta peregrinación desde el primer momento en que estas cruces salían por la puerta de esta casa se tocaban todas las campanas del templo como una tocada de peregrinación y paraban en la mañana a su llegada al templo a misa y en la tarde cuando salían a la peregrinación duraban tocando las campanas entre varios grupos de muchachos más de una hora y media que era el tiempo en que duraba esta peregrinación por todo su recorrido en este pueblo; después ya de esto se llevaba como a las 8:00 de la noche a la Fija al Cerrito y se volvía a colocar en su mismo sitio y la Misionera se llevaba a la casa donde vivía y muchas de las veces se llevaba a otra casa que ya la tenía solicitada y esta familia de esta casa nuevamente les daba de cenar tanto a la gente como a la música. Al dejar ya en este lugar a la Santísima Cruz Misionera se procesa en la parte de abajo en la avenida Eusebio González a la quema del Castillo, los rehiletes, los cohetones, el palo encebado y el puerco encebado, ya después de esto las gentes empezaban a retirarse a sus diferentes lugares de origen ya fuera en Soria o en Empalme Escobedo o en los Ranchos circunvecinos y así terminaba nuevamente una festividad más a las Cruces Hermanas de Soria Guanajuato en un 3 de mayo desde los años de 1920 a los años de 1953.

Año de 1953, fue el año en cue murió ahogado en una pila de agua el Sr. Manuel Vera Lugo en San Agustín, un Pueblo cerca de Salvatierra.

Y antes de que iniciara esta fiesta espiritual el Sr. Manuel Vera Lugo en estos años el que se encargaba era e: Sr Lorenzo Vital desde los años de 1880 hasta el año de 1912 año en que llegaron este grupo de huérfanos al Pueblo de Soria Guanajuato. El Sr. Lorenzo vivía en una casa que se encontraba en la Presa de Soria y tenía a su cuidado esta Presa y que estaba a las atenciones de las corrientes y turbulencias del agua, notificando esta información a los legítimos dueños de esta Fábrica de todo esto.

Primeros Dueños Legítimos. Don Eusebio González de López y Doña  Emeteria Valencia quienes murieron en el mismo año en 1893.

Segundos dueños legítimos: Don Eusebio González Martínez quien murió en el año de 1924; estos dueños legítimos le pagaban un sueldo semanal a este Sr. Lorenzo y que pasaba a cobrar y notificar y que dentro de sus obligaciones o labores era estar al cuidado de la Santísima Cruz del Cerrito la Fija y sembraba alrededor de este cerro, maíz con el consentimiento de estos patrones y siendo en este cerrito que es un mirador de los naturales que habitaron aquí y que eran los chichimecas y en donde en este lugar es un lugar mágico y con mucho magnetismo y en donde en el día se puede observar a su alrededor más de 20 pueblos y en la noche se puede observar más de 20 pueblos por medio de sus luces actualmente.

Sr. Lorenzo Vital desde los años 1880 al año de 1922.

Sr. Manuel Vera Lugo desde los años de 1920 hasta los años de 1953.

Sr. Antonio Vera Méndez desde los años de 1953 al 2007.

Sr. Antonio Rafael Vera González desde los años del 2007 al 2013.




El Profesor Maximiliano Juárez Galván
 
Murales en Empalme Escobedo
En la anterior actualización de este espacio electrónico, publicamos una serie de fotografías de los recientes murales elaborados en el barrio de los Remedios, ponderando la importancia de esta acción, la belleza del resultado y la forma en que estos murales dan fe del enorme talento que los artistas participantes poseen y comparten generosamente.

La experiencia se ha concretado nuevamente, pero ahora en Empalme Escobedo, al menos once murales (y digo al menos porque puedo estar omitiendo alguno) despliegan sus colores y su discurso gráfico en la calle Benito Juárez y en las calles que de esta fluyen.

No podía ser de otra manera, los artistas basaron sus diseños en el ferrocarril que no sólo es la actividad preponderante de esta localidad sino la que le dio origen hace ciento veinte años. Así es que, con la creatividad inherente a cada uno de los participantes, podemos ver propuestas que nos hablan de Empalme Escobedo de muchas maneras.

Murales en Escobedo
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La Familia Taboada en la historia de Chamacuero
El pasado 25 de junio de 2026, por invitación del Lic. Francisco Rojas Gómez, responsable del Archivo Histórico Municipal, di una charla titulada "La familia Taboada en la historia de Chamacuero". Programada específicamente en el mes de junio por conmemorarse doscientos cuarenta años del natalicio de Manuela Taboada.  El siguiente escrito es la guía que elaboré para esta charla, no significa, que la haya leído palabra por palabra. Aunque mucha de la información, citada en esta charla, ya había sido compartida en este espacio electrónico, el enfoque que el título plantea nos lleva a otros análisis y consideraciones.

Podemos considerar que la historia de la familia Taboada, en nuestro pueblo, da inicio cuando don Antonio Rojas Taboada llega a Chamacuero. No tenemos mayor información de cuándo llegó, pero sabemos que, desde que se tiene noticia de él en estas tierras, era propietario de haciendas agrícolas en la región; se considera que era el hombre más adinerado de finales del siglo XVIII en Chamacuero, pero no hay muchos documentos que puedan corroborarlo. Partamos de que así era. Por lo mismo debemos conjeturar que llegó con alguna fortuna, la suficiente para comprar una hacienda o para iniciar labores productivas con las que su capital fue creciendo rápidamente.

El único documento que nos habla un poco sobre don Antonio Rojas Taboada es la constancia de su matrimonio, en esta se especifica que era originario de los reinos de Castilla, lo cual solamente nos dice que era español peninsular, porque este concepto se aplicaba a las provincias españolas en la península y otros territorios; no siendo correcto imaginar que se refiere a las comunidades actuales de Castilla y León o Castilla La Mancha. Pero el siguiente dato, y muy interesante en este caso, es el nombre de sus padres: su padre se llamaba Francisco Roxas Taboada y su madre María Zamora Troyano; es decir que el nombre completo de don Antonio era Antonio Roxas Taboada Zamora Troyano, primer apellido Roxas Taboada; segundo apellido, materno, Zamora Troyano. 

Ya que hablamos de su matrimonio, se casó el 22 de septiembre de 1779, aquí en Chamacuero con la señorita Ma. Josefa Camargo Ramírez, tuvieron muchos hijos y vivieron felices para siempre o bastante felices.

Apenas abajo, en el mismo libro y con el mismo tipo de letra, dice que ese mismo día se casó don José Marianao Camargo Ramírez con la señorita María Juan Iriarte Bustamante.  Deben los cuatro, o por lo menos los hermanos y los cuñados, haberse tenido mucho afecto o empatía, para decidirse a realizar la boda en la misma ceremonia. Ello habla también del poco protagonismo de don Antonio Roxas Taboada: siendo el hombre más acaudalado del pueblo compartió el brillo de su ceremonia con su cuñado y su concuña.

Pero hay algo que no se infiere del acta: se dice que en el centro del país eran frecuentes los matrimonios muy de madrugada y de varias parejas simultáneamente. Contra las muchas veces que he imaginado que fue el fiestón más grande del pueblo, encuentro que el 22 de septiembre era miércoles. Ahora bien, las actas establecen que a don Antonio Roxas y a su esposa los casó Fray Mariano de Ocio y Ocampo, con licencia del Señor Cura de este pueblo, o sea que no era el cura ni teniente; al señor Camargo y su esposa los casó el bachiller José Joaquín Camargo quien también, sin ser cura ni teniente, bautizó a cuatro de los hijos de don Antonio. Imagino que una boda simultanea puede ser encabezada por dos sacerdotes, sé que existe la concelebración y creo que pudo haber sido así: una misma ceremonia, pero el rito de la unión matrimonial lo realizó cada uno de los sacerdotes que se mencionan en las respectivas actas.

Hay un dato curioso: en la misma acta de don Antonio Rojas Taboada dice que Fray Mariano de Ocio y Ocampo se retiró con violencia. Quiero imaginar que por una razón que no se especifica el sacerdote decidió irse abruptamente, sin despedirse; porque no creo que  "con violencia" signifique que iba tirando coscorrones y patadas mientras abandonaba el templo.

La pregunta más evidente: ¿Por qué Manuela trascendió como Manuela Taboada y no Manuela Roxas Taboada? El doctor Federico Groenewold afirmaba que era una costumbre de los españoles designar a sus hijos con su segundo apellido. Si pensamos que José María Luis Mora no trascendió como José María Luis Servín de la Mora pudiera tener sentido. El asunto es que, al menos en el caso de Manuela, no se está usando el segundo apellido sino la mitad del primero.

El apellido paterno era Roxas Taboada.  Es como si a alguien que se apellida López Portillo le dijeran nada más Portillo. Y sí sucede, exactamente así.  Suele utilizarse, de manera coloquial el apellido más singular o, según algunos usos ridículos de la época, el que parecía tener más alcurnia, tan es así que a don Antonio Roxas Taboada, en los documentos de bautismo de sus hijos, le llegan a decir don Antonio Taboada, en dos casos, incluso en el registro de bautismo de Manuela. En registros muy posteriores, y de documentos de la administración pública del pueblo, he encontrado mención de Antonio Roxas Taboada, Francisco Roxas Taboada y Jorge de Rojas Taboada, es decir, en todos los casos, sin recortar el apellido paterno.

El matrimonio tuvo nueve hijos, hasta donde pude localizar en los archivos de Comonfort, aunque a algunos de ellos no los localicé yo sino el profesor Plácido Santana o Francisco Rojas, no Taboada sino Gómez.
De 1782 a 1800 nacieron los hijos:  cuatro mujeres y cinco varones, con una periodicidad casi exacta de dos años, con lo cual conjeturamos que don Antonio respetaba la cuarentena y un año de gracia.
Se dice que, motivado por el nacimiento de Manuela Taboada, solventó el piso de madera del templo de San Francisco (piso que algunos todavía conocimos) y el retablo de Los Santos protectores de la infancia y la juventud; el que está en el muro testero del transepto del lado del evangelio (o entrando, al fondo del lado izquierdo).

Ahora bien, el primer hijo del matrimonio fue María Manuela de la Soledad Romualda, nacida en febrero de 1782, casi tres años después de la boda. Tanto tiempo de por medio pudo hacer creer a don Antonio que no tendría descendencia y motivarlo a ofrecer esas mandas.  Por este motivo, al margen de la importancia que Manuela tuvo en la historia de Chamacuero, no creo que fuera ella quien motivó ambas ofertas. Por otra parte, el retablo mencionado, último de los cuatro existentes, tiene fecha de 1789 y un elemento de esta magnitud no se planea ni ejecuta en un día sino en varios años, siete desde el nacimiento de María Manuela de la Soledad y tres desde el de Manuela Antonia Basilia.  Dado que tres años me parecen muy pocos para esta obra, puedo insistir en que no fue por Manuela Antonia Basilia por quien se construyó, asumiendo que las historias que esto afirman son ciertas. Lamentablemente no conozco documento alguno que así lo pruebe.


Don Antonio Rojas Taboada falleció antes de 1806, lo sabemos por la fe de bautismo de Rafael Abasolo, bueno: José Antonio Rafael Mariano Longino de Jesús. En dicho documento se menciona que la madrina es doña Josefa Camargo, la mamá de Manuela y que es viuda del pueblo.

Entre 1800 y 1806 busqué, en los libros de defunciones de la Notaría Parroquial, el registro correspondiente a don Antonio Roxas Taboada, sin encontrarlo. Buscando en fechas posteriores a 1806 encontré varios registros de defunciones, donde la persona fallecida es María Josefa, española, viuda del pueblo, pero no se dan más datos, ni siquiera los apellidos. Uno de ellos es de 1814, sin poder afirmarlo creo que pudo ser la madre de Manuela Taboada.

Manuela Taboada, y deberíamos decir Manuela Antonia Basilia Roxas Taboada Camargo, nació el 15 de junio de 1786.  Alguien suspicaz y malpensado, como yo, puede pensar que la Manuela Taboada que se casó con Abasolo no es esta sino la primera hija de la familia. Hasta este momento no recuerdo algún documento donde se mencione a Manuela con otro de sus nombres, pero hay un detalle que le da cierta preeminencia, desde muy pequeña, a Manuela Antonia Basilia: sus padrinos fueron José Marianao Camargo y María Juan Iriarte, a quienes advertí de su parentesco espiritual (perdón, así dicen las fes de bautismo). Las mismas personas que compartieron día y ceremonia de matrimonio con sus padres fueron los padrinos de Manuela.

En su juventud, el doctor Mora, que vivía enfrente y era ocho años menor, la describe como muy prudente y agraciada. Yo imagino que, además de prudente, era una muchacha muy activa, debe haberlo sido porque cuando tenía catorce años fue madrina de su hermana más pequeña: María Ignacia Severa de los Ángeles, que nació en 1800. Ahora bien, la misma duda razonable aplica: ¿Y si la madrina fue Manuela de la Soledad Romualda?

En 1805 Manuela se casó con Mariano Abasolo y es necesario mencionar que hubo varios Marianos Abasolo, no perdón en este caso no hay duda. Abasolo venía de una familia acomodada, no sé si tan acomodada como la Familia Roxas Taboada Camargo.  En 1806 nació su único hijo, Rafael.

Volviendo al conflicto que sembré, sobre si la esposa de Abasolo fue María Manuela Antonia Basilia o María Manuela de la Soledad Romualda, encuentro que esta última era un año mayor que Mariano Abasolo. Parece más probable, sobre todo en mil ochocientos cinco, que un hombre de veintidós años prefiriera casarse con una muchacha de diecinueve años que con una mujer un año mayor que él.
El 19 de septiembre de 1810 pasó por Chamacuero el ejército insurgente. Uno de los cabecillas, un poco a regañadientes, era Mariano Abasolo. Quizá por ese motivo algunos autores consignan que entregó cuarenta mil pesos al Padre Hidalgo, de la testamentaría de Antonio Roxas Taboada. Esto cobra sentido si consideramos que Mariano Abasolo era albacea de los bienes de don Antonio. Por ese motivo, y aunque se consigne la entrega por Abasolo, Manuela trasciende como benefactora del movimiento insurgente.

Aunque he tratado de ubicar, con diferentes criterios, la importancia de esta suma de dinero, resulta complejo encontrar una equivalencia válida y, menos aún, saber el poder adquisitivo del dinero en aquellos años.  Como quiera que sea, ateniéndonos a la cantidad de plata que contendrían cuarenta mil pesos, dicha aportación equivaldría hoy día a veinte o veinticinco millones de pesos. Otra referencia, que pudiera ayudar, es que, según varios de los documentos que hemos publicado en este espacio referentes a transacciones de bienes inmuebles, con trescientos pesos se podía comprar una casa, no una mansión, pero sí una casa, entonces esa cantidad equivalía al valor de ciento treinta casas, evidentemente dinero suficiente para mantener al ejército insurgente durante varias semanas.

Se sabe que Miguel Hidalgo firmó un documento en donde reconocía ese adeudo y fue hecho efectivo, cuando el centenario del inicio de nuestra independencia, y pagado a los herederos de Abasolo, por Porfirio Diaz.

No sabemos realmente si Manuela Taboada sentía simpatía por el movimiento insurgente, o si la solidaridad con su marido la llevó a esta donación, meses después, y ello sí se consignó en dos cartas que dirigió a Mariano, le pedía insistentemente que abandonara la causa insurgente y se refugiara en Filadelfia, de paso le sugería llevarse a su cuñado Pedro, Pedrillo le llama Manuela, aunque era solo dos años más joven que ella y, en ese momento, tenía veintidós años.

Abasolo no hizo caso, o consideró innoble renunciar a la causa. Fue capturado en Acatita de Baján y enviado a Chihuahua donde se le juzgó. Lejos de reprocharle, Manuela hizo todo lo que estaba a su alcance para salvar a su marido de la pena de muerte. Para ello fueron de mucha utilidad los testimonios que pudo recabar de las diferentes personas que Abasolo salvó, cuando Miguel Hidalgo desquitaba sus frustraciones con la población civil de españoles peninsulares, muy destacadamente en Guadalajara.

Abasolo no fue condenado a pena de muerte, a diferencia de la mayoría de los caudillos de esta primera etapa, fue condenado a destierro y falleció en 1816, pero Manuela no solo ayudó a salvarlo de la pena de muerte, partió con él al destierro y, de manera atípica, le permitieron permanecer en prisión con su marido.

Manuela regresó a México y falleció en Dolores Hidalgo en 1845, a los cincuenta y nueve años de edad. Como comenta el historiador Francisco Rojas Gómez, si bien es importante su papel como benefactora del movimiento insurgente, es más meritoria la actitud humanista de Manuela Taboada, contribuyendo a salvar a muchas personas del destierro o de la ejecución, ayudando a otras en diferentes circunstancias, por encima de las ideologías de prisioneros o captores, que además variaban según el bando que estuviera en el poder.

Aquí cabe decir que cuando yo platicaba con el Dr. Groenewold e incluso con el cronista de Dolores Hidalgo, especulábamos sobre si el hijo de Abasolo y Manuela habría nacido en los tiempos que Manuela trataba de salvar a su marido o habría nacido en el barco que los llevó a España e, incluso, si habría nacido en la prisión del castillo de Santa Catalina de Cadiz. Fue una emoción muy grande hurgar en los archivos y localizar un documento que desvelaba al menos un par de incógnitas que teníamos varias personas, es emocionante porque para ello hay que haber leído otros trescientos o cuatrocientos registros. Seguramente otras personas habrán encontrado este registro, antes o después de mi búsqueda, pero parece ser que se guardaron muy bien de compartir su hallazgo.

El profesor Maximiliano Juárez Galván nació en Comonfort, Gto., el 12 de octubre de 1944, su labor como profesor y, sobre todo, como promotor de instituciones educativas, lo hacen un referente de la docencia en nuestro municipio. Intercalo en este texto algunos de los reconocimientos que recibió por sus treinta años de servicio como docente (aunque dio clases durante treinta y siete años).

Su padre, el señor Francisco Juárez Frausto fue un diestro artesano textil, fabricaba cobijas de lana; el proceso empezaba desde la compra de la materia prima, para proceder a despojarla de impurezas, lavarla, cardarla, hasta llegar a la fabricación del hilo, de ahí pasaban al telar, donde don Francisco demostraba su habilidad.  A todos los integrantes de la familia, por pequeños que fueran, don Francisco les asignaba una tarea, incluso tenía cardas y otras herramientas en pequeño tamaño. Esto evidentemente tenía un valor mucho más formativo que productivo. Con el correr del tiempo no hubo un miembro de la familia que prosiguiera con la actividad, como dato relevante diremos que el enorme telar que se exhibe en el museo Casa Dr. Mora es el telar que utilizó el señor Francisco Juárez.

Como muchos comonforenses el profesor Maximiliano estudió en la escuela primaria Manuela Taboada y en la secundaria Dr. José María Luis Mora, poco después de terminar, cuando rondaba los diecinueve años  una maestra rural (la maestra Lupita, perdón por no conocer su apellido) le sugirió asistir con ella a la comunidad en donde laboraba como maestra, Maximiliano tenía tanto interés en ser maestro que no dudó en acompañarla y terminó dando clases, como maestro rural, en la comunidad de La Cuevita, municipio de Apaseo el Alto, Gto. Cabe decir que esta situación era muy común, ante la falta de escuelas normales, maestros y, sobre todo, maestros rurales, la SEP recurría a jóvenes o personas de las comunidades que supieran leer y escribir o, mejor aún, que hubieran terminado la educación primaria. Por lo general, nadie les ponía peros a sus maestros en las comunidades.

Por lo consiguiente, al ser un maestro que ya ejercía la docencia, formalizó sus estudios en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, una instancia gubernamental creada para ese fin, obviamente no para que se titulara el maestro Max, sino para profesionalizar y completar la formación de los maestros que ya ejercían esta labor; el Instituto se creó en 1945, se dice que, en esos años, la mitad de los maestros del país estaban en esas circunstancias. Su título de maestro, expedido por el IFCM tiene fecha del 16 de septiembre de 1967.

Las actividades del IFCM estaban diseñadas para que los maestros no debieran interrumpir su labor docente mientras se capacitaban, por este motivo el maestro Max dio clases en la ciudad de León, en una escuela particular, durante cinco años, después recibió una plaza en la ciudad de Juventino Rosas, luego en San Miguel de Allende, para llegar a Comonfort, a ejercer la docencia, en el año de 1977.  De manera relativamente simultánea, realizó los estudios de Normal Superior en Tlaxcala, lo mismo que su hermano Joaquín; el maestro Max en historia y su hermano en matemáticas.  El título de Maestro en la Especialidad de Historia, le fue otorgado el 1 de diciembre de 1977.

Un poco antes, en 1972, fundó la "Escuela Secundaria Nocturna para Trabajadores Gral. Felipe Ángeles", que funcionaba en el edificio de Arista 33, edificio en donde, después de su vocación inicial de hospital, albergó una veintena de instituciones educativas, antes de convertirse, previa remodelación, en Casa de la Cultura.  Esta era una escuela "Por cooperación" es decir que los alumnos pagaban una cuota pequeña, casi simbólica, y los maestros recibían un pago menos que simbólico.  Pero como había la buena voluntad de unos por enseñar y la decisión de otros por aprender, la escuela funcionó varios años y permitió, a muchas personas, obtener su certificado de secundaria. Contra lo que pudiera pensarse varios de esos adultos siguieron estudiando hasta nivel licenciatura. Por esos mismos años, el maestro Max también daba clases en la preparatoria Dr. Mora, lo mismo que el maestro Joaquín Juárez.

Yo sé que parece no haber una secuencia lineal en las actividades del maestro Max, por lo mismo comparto, más adelante, su Curriculum Vitae, tanto en el aspecto académico como en el formativo, es decir los estudios que impartió y los que recibió, todos ellos forman un conjunto muy impresionante, propio de alguien con un inagotable deseo de aprender y de enesñar. Este documento me fue amablemente proporcionado por el profesor Joaquín Juárez Galván.

El maestro Max fue también conocido por su participación en cuestiones políticas del municipio, fue Secretario del Ayuntamiento en dos ocasiones, de 1980 a 1982 y de 1995 a 1997. Lo que más trascendió de su labor en la administración pública, adicional a las labores inherentes al cargo, fue la forma en que auxilió a muchas personas que le requirieron alguna ayuda, ya fuera en el marco de su labor como Secretario del Ayuntamiento o extendiendo sus funciones para apoyo de la gente del municipio.

Cuando se entra a la política, aún a nivel municipal, es muy difícil no generar animadversión en otras personas, incluso sin percatarse de ello. No le sucedió tal al profesor Max, tan es así que, con el paso del tiempo se le recuerda, y ha trascendido, mucho más por su labor como docente y promotor educativo, que por sus incursiones en la administración pública.
 
Entre los años 1984 a 1987 el maestro Max terminó su maestría en pedagogía en Querétaro, aunque su título lo tramitó hasta 1999 (así hay casos, como un servidor que tramitó su título diecinueve años después del examen recepcional). 

Unos años antes, en 1982 buscó la forma de crear una escuela Telesecundaria en Comonfort. No obstante que las telesecundarias fueron pensadas más para las comunidades que para las áreas urbanas, la telesecundaria José María Morelos de Comonfort, fue ubicada en el centro de la población, en parte porque la secundaria José María Luis Mora ya presentaba cierta saturación.

Esta telesecundaria funcionó varios años en el célebre edificio de Arista 33. Como se comprenderá, la población no tenía la misma confianza en una telesecundaria recién creada que en la añeja Secundaria doctor Mora. Para ser notoriamente congruente el maestro Max inscribió a sus tres hijos en esta secundaria, no al mismo tiempo, por supuesto sino cuando a cada uno le tocó cursar la segunda enseñanza.
El Profesor Maximiliano
Juárez Galván
Hablemos del hermano Pedrillo, ¿Quién fue pedro Taboada? Deberíamos decir Pedro Tereso Luis Roxas Taboada Camargo. En principio fue un insurgente chamacuerense, porque cuando Miguel Hidalgo pasó por aquí el 19 de septiembre, Pedro decidió unirse a la causa; mientras su hermana entregaba 40,000 pesos él se comprometió con un momento histórico y se marchó con los insurgentes. No he localizado información alguna que hable de su participación en batallas u otras acciones del ejército de Hidalgo.

Se dice que murió en Chihuahua el 10 de mayo de 1811, fusilado junto con su primo Ignacio Camargo, pero tampoco hay registro de ello. El único documento donde se le menciona es la relación de personas destacadas que fueron capturados en Acatita de Baján: entre otros nombres, mucho más ilustres, aparece "don Pedro Taboada". No figura entre quienes fueron conducidos a Chihuahua desde Monclova, ni en las relaciones de los condenados a muerte.

Mi opinión personal es que, al igual que a muchos de los insurgentes de bajos rangos, que fueron capturados con los líderes, se les dejó en Monclova presos unos años o se les envió como peones a las haciendas de la región.

Imagino que, con el tiempo, Pedro Taboada regresó a su pueblo. Como apoyo a dicha hipótesis, en su fe de bautismo, dice al margen: "Se sacó copia en 1840". Conjeturo yo: a quién si no al propio Pedro Taboada le habría interesado copia de su fe de bautismo.

Hay un pariente de los Roxas Taboada que sí tuvo una participación importante en la primera etapa de la independencia. Además, durante las campañas de esta lucha ascendió al grado de Mariscal, hablamos, por supuesto de Ignacio Camargo, hijo del matrimonio, tan amigo de los Rojas Taboada Camargo, que compartió boda y fueron compadres por el bautizo de Manuela Taboada. Los padres de Ignacio Camargo fueron, entonces, don José Marianao Camargo Ramírez y María Juan Iriarte Bustamante. Aún hoy en día algunas fuentes consideran a Ignacio Camargo nacido en Celaya en 1772, yo he buscado en los registros de ese año y años antes y después, sin encontrar a ningún Ignacio Camargo. Sí existe, en el mismo libro donde están registrados los bautismos de Manuela Taboada y Pedro Taboada, un José Ignacio Leonardo Camargo, nacido el 20 de noviembre de 1783.

El maestro Herminio Martínez, segundo cronista de la ciudad de Celaya, me aseguró que Ignacio Camargo era nacido en Chamacuero y que, en Celaya, como aparentemente corroboré años después, no hay registros de un Ignacio Camargo.  Hasta aquí podemos pensar, ¿por qué este señor cronista de Comonfort reniega tanto de los hombres ilustres de su pueblo? La cuestión es que el nombre Ignacio Camargo e incluso José Ignacio Camargo aparece, en documentos del pueblo, cuatro o cinco veces mucho después del 10 de mayo de 1811.  Evidentemente hay dos, o más, Ignacios Camargo, pero no he encontrado suficiente información ni de uno ni de otro.

Ahora bien, muy recientemente encontré un registro, en los archivos parroquiales de la ciudad de Celaya, donde un Ignacio Camargo, que contrajo matrimonio en 1792, hijo de Juan Rafael Camargo y María Micaela Llerena (difuntos), se casó con Nicolasa Lizardo. Según se afirma, en la información matrimonial correspondiente, este Ignacio Camargo era originario de Celaya y radicado siempre en dicha ciudad y tenía 20 años en mayo de 1792.  Este último no contradice lo que se asienta en algunas biografías, que nació en 1772.

La acción lógica es buscar la fe de bautismo de este personaje, sabiendo los nombres de los padres. No encontré un registro de nacimiento de José Ignacio Camargo, pero sí, entre 1771 y 1773, al menos cinco José Ignacios, todos registrados como hijos de padres desconocidos. Evidentemente que esto no es privativo de los José Ignacios, me sorprendió la proporción de registros de hijos de padres desconocidos, casi tantos como los registros en que se asentaba el nombre d los padres.   Este matrimonio tuvo al menos tres hijos en los finales del siglo XVIII y principios del XIX, el registro de defunción de la esposa, ocurrido en 1838, la define como viuda de Ignacio Camargo. Desde mi punto de vista el único de todos estos datos en contra de la posibilidad de que este Ignacio Camargo sea el insurgente, es el hecho de que en su información matrimonial se asienta que no firmó por no saber. Evidentemente porque no sabía leer ni escribir. No creo que el coronel (y después mariscal) Ignacio Camargo no supiera leer y escribir. Sin embargo, según este documento, tampoco la novia y ninguno de los tres testigos sabían firmar.

Finalmente debo decir que en varios documentos del archivo histórico municipal figuran Antonio Roxas Taboada, Jorge de Rojas Taboada y Francisco Roxas Taboada, en todos los casos mucho más allá de 1806, año en que sabemos, don Antonio Roxas Taboada Zamora Troyano ya había fallecido; ello nos permite suponer que sus hijos figuraban en los cargos administrativos o políticos de Chamacuero.

Con el tiempo el maestro pasó a ser supervisor de Telesecundarias, primero en Comonfort y luego en San Miguel de Allende.  Como supervisor en Comonfort recorrió las comunidades y conoció mucha gente, ello le resultó muy útil cuando fue secretario de Ayuntamiento por segunda vez.  De manera recíproca, estando en dicho cargo pudo convencer al presidente municipal de aportar los recursos para la compra del terreno en el que actualmente se encuentra la Telesecundaria, en la calle Morelos.  Como la historia de esta telesecundaria en muy interesante, más abajo transcribo el testimonio del profesor Joaquín Juárez Galván sobre este tema.

Hacia 1984 creó la "Escuela de Trabajo Social con Bachillerato Bivalente Felipe Ángeles", una escuela "particular" que funcionaba cobrando una colegiatura mínima y pagando a sus maestros una remuneración también pequeña. Digamos que con el mismo espíritu y la misma noble intención que la secundaria nocturna. En esta escuela se obtenía un grado a nivel técnico que también permitía seguir estudiando en carreras afines. Esta escuela no funcionó en el edificio de Arista 33, sino en una casa particular en la calle Guadalupe Victoria. Se graduaron veintiséis generaciones en trabajo social y, como comprobación gozosa de que valía la pena su creación y funcionamiento, la mayoría de los alumnos pudieron ser contratados en instituciones gubernamentales, también una gran parte de los egresados continuaron sus estudios a nivel licenciatura.

En el año 2000, el profesor Maximiliano comenzó a estudiar el doctorado en la ciudad de Querétaro, pero era tan grande su interés por todas sus actividades, como pequeño el cuidado que prestaba a su propia salud, tan es así que sufrió un evento grave relacionado con problemas cardiacos y, lejos de procurarse todo el reposo que los médicos recomendaron, se obstinó en continuar sus labores, especialmente las relacionadas con su doctorado. Lamentablemente falleció en el año 2001.

Aunque él era quien realizaba todos los trámites de la escuela de Trabajo Social, en su relación con la SEP, no fue complicado para quienes le sustituyeron, dado que la escuela estaba muy bien organizada y todo funcionaba de la manera apropiada, sobre todo en la tramitación de los títulos que se otorgaban, lo cual era un proceso complejo.

Esta escuela, pese a la demanda de alumnos y el beneficio que representaba, debió terminar sus funciones por las exigencias combinadas que el IMSS y la Secretaría de Hacienda hicieron hacia 2008. Para los procedimientos de estas instituciones no importó ni el beneficio social ni la suma de buenas intenciones con que esta escuela funcionaba, así que en 2012 la escuela cesó sus actividades de manera definitiva, todavía debieron tramitarse varios títulos y no solo eso: la Secretaría les pidió expedir los títulos de escuelas afines a la de Trabajo Social que habían cerrado en otros municipios. De hecho, la Secretaría no quería que esta escuela cerrara, pero tampoco tenía modo de oponerse a las disposiciones del lMSS o la Secretaría de Hacienda.
Ni este texto, ni los elocuentes reconocimientos, ni el detallado Curriculum Vitae que el propio maestro Max redactó hacia el año 2000, pueden dar una idea de lo que su labor significó para muchas personas en el municipio, desde la motivación más elemental hacia los alumnos para que estudiaran, la creación de instancias educativas para jóvenes y adultos, hasta el auxilio a compañeros maestros para la obtención de un trabajo o una plaza. Su deseo de ayuda a los demás era tan grande como el desinterés con que lo hacía y eso es tan poco común que amerita tenerlo presente y no olvidarlo.


A mí personalmente me consta que era un maestro sensible hacia la infancia, por ello debo contar mi pequeña anécdota, misma que incluyo, a manera de apéndice, más adelante, lo mismo el testimonio del maestro Joaquín Juárez sobre el actual edificio de la Telesecundaria José María Morelos.


Agradezco encarecidamente a la maestra Yolanda Torres y al maestro Joaquín Juárez toda la información que me proporcionaron sobre el maestro Maximiliano Juárez Galván. Transcribo unas líneas del testimonio de la maestra Yolanda:

"A mí me asombró, cuando falleció, que toda la gente de Comonfort vino y de veras lloraba conmovida por él. Si viera el cariño con que lo siguen recordando… mucha gente me ha dicho:  a mí me ayudó mucho para tener una plaza, me ayudó para que estudiara más. Se lo siguen agradeciendo tantos años después. Eso Dios se lo ha de tomar mucho en cuenta".

Testimonio del profesor Joaquín Juárez Galván, sobre la construcción del actual edificio de la Telesecundaria en la calle Morelos.

La historia de esta telesecundaria en la calle Morelos es muy interesante, porque Max estaba de Secretario de Ayuntamiento (la segunda vez) con Sergio Prado como presidente y lo convenció de que nos proporcionara el dinero para comprar un terreno.

Fuimos a ver al dueño; era un señor de aquí, que vivía en Chihuahua, le dijimos: "Tú eres de Comonfort, yo te conozco, tú me conoces, aquí convivíamos en la placita". Vivían por la Placita. Le dije: "Ayúdanos, es para una escuela, haz algo por tu municipio". Nos dijo: "Es que ya  lo tengo comprometido". "Deshaz el trato, es más importante que tú dejes algo, ni para ti ni para mí; para beneficio del pueblo, vas a dejar un precedente para muchas generaciones". Como mi hermano Max se fue de supervisor de telesecundarias, y yo me quedé de director, a mí me tocó hacer ese trámite. Pero gracias a Max, que estaba de Secretario, se dio el dinero, si no, ¿con qué? En ese tiempo el Gobierno Municipal nos dio ciento cincuenta mil pesos. Era un dineral, con eso amarramos el trato, nos lo dieron en ciento ochenta mil pesos, nada más que la entrada que tenía era por un callejoncito.

El callejoncito que ahora está tapado con una puerta de malla. Así trabajamos. Se empezó la construcción y se batalló mucho, porque la gente de Guanajuato quería que se construyera a dos aguas, como se construyen las telesecundarias. Sergio y otra vez Max se fueron a Guanajuato a ver al Secretario de Educación y lo convencieron de que nos dejara hacer el edificio en dos niveles, en dos plantas. Como sea lo convencieron y dio la autorización. Sergio dijo: "Yo tengo arquitectos en Comonfort que pueden hacer todo lo de abajo y ustedes vienen a supervisar". Así se hizo, quedó muy bien todo, la terracería, los cimientos, los muros. Se hizo la parte de arriba y ahí ya vino gente de allá, pero toda la parte de abajo se hizo en esa administración.
Ya no cabíamos en el actual edificio de la Casa de la Cultura, éramos como doce grupos, dábamos clase en los pasillos. Por esas fechas vino Vicente Fox, a la inauguración del CECYTEG y ahí vamos con todos los chiquillos, con pancartas y haciendo una "manifestación". Le dio gusto pero también le dio coraje, porque se estaba descuidando eso. Le dijo al Secretario: "Inmediatamente, a estos alumnos que no caben, búsqueles un lugar donde se pueda trabajar" Y aunque era muy habladorcillo, algo se quedaba de lo que ofrecía.

No fue tan fácil hacer la telesecundaria como está. Batallamos, hubo ocasiones en que los grupos que se iban formando y los maestros nuevos, tenían que dar clase debajo de un aguacate y se aguantaban unos y otros.

Como ya dije: a Max se le debe esa telesecundaria porque él fue el que convenció al presidente municipal. Nosotros no hubiéramos podido, si los treinta mil pesos que saldaban del terreno debimos trabajar con padres de familia… sacamos un préstamo a la Caja Popular y se estuvo pagando mucho tiempo. Iban a pagar ahí los padres de familia, hicimos reuniones y se pagaron los treinta mil, no sé si en dos años o algo así. Pero vimos un problema: la escuela estaba creciendo mucho, por ese callejoncito no cabían los muchachos. A la hora de la entrada como sea, llegaba graneados desde temprano, pero a la salida íbamos sacando: primero un grupo, luego otro y era muy difícil. Le compramos un terreno a una cuñada mía. Ese nos lo vendieron en ciento cincuenta mil pesos (casi lo que el terreno original). Yo les decía a los padres: "Hagan el trato ustedes con ella, es mi cuñada, pero no vayan a creer que yo estoy metido". Quedaron en ciento cincuenta mil y se pagó también, el dinero de ese momento era menos que el de antes. Del otro callejoncito un vecino dijo que era de él. Ya no le alegamos, que se lo quede, pensamos. Hace poco andaba en pleitos y quería que fuera de testigo. No. ¿Para que me meto en enemistades con la gente?

Antes no teníamos mucha demanda, no había mucha gente que quisiera hacer su secundaria en la tele. Antes íbamos a las comunidades a hacer promoción a las escuelas y ahora ya no hace falta hacer nada. Para mí era un problema doble porque yo trabajaba también en la Secundaria Dr. Mora, en la tarde, tenía una plaza ahí y era el director de acá. Algunos maestros me echaban grilla, les decía yo: "¿De qué se quejan?, ¿por qué no nos dedicamos a trabajar y el alumno y el padre de familia se va a sentir bien donde lo atendamos bien?, acá o allá". Pero se quejaban, que les quitábamos los alumnos, como si fuéramos a buscar a la gente a su casa. Antes bien, si corrían un alumno de allá, acá siempre los recibíamos. Y allá en la doctor Mora, había grupos de cincuenta alumnos desde hacía muchos años. Habían de tomar a bien que ahora sean de menos.

Pienso que a Max le daba mucho gusto ver ese crecimiento en la demanda hacia la Tele, y más le daría ver el prestigio que tiene hoy día y la gran opción que resulta para los muchachos, nos llegan alumnos que vienen de lugares donde sí hay Tele, pero se vienen para acá.



Imagen tomada de la propia página Facebook de la Telesecundaria



Esta es mi pequeña anécdota sobre el maestro Max:

Cuando cursaba la educación primaria, en la escuela Francisco Eduardo Tresguerras, era mucho más introvertido que hoy día, así que entre mi madre y la maestra María de Jesús Núñez, decidieron hacerme participar en cuánta actividad me pusiera frente a un público de alumnos o de adultos, así que participaba en todos los bailables que en mi salón se promovían, además recitaba dos o tres veces al año, según el calendario cívico.

El cinco de mayo de 1975 se realizó un acto cívico en el jardín principal, para conmemorar el centésimo décimo tercer aniversario de la Batalla de Puebla. Cuando los actos cívicos se realizaban en el jardín principal el kiosco servía como estrado. Yo tenía a mi cargo declamar una recitación alusiva a la histórica batalla, así que subí al kiosco pero, justo cuando iba a empezar, llegó un tipo de la administración municipal, con otro micrófono y lo colocó junto a un aparato de radio que, en esos momentos, transmitía el Himno Nacional, proveniente del acto cívico correspondiente que se realizaba en la ciudad de México. Más absurdo que la necesidad de redifundir el Himno Nacional que se cantaba tan lejos, me lo pareció el hecho de que quien coordinaba nuestro acto cívico no pudiera coordinar si primero subía el señor del radio, porque allá en la ciudad de México no lo iban a esperar, y después el niño de la recitación o si ellos solos debían dirimir el orden de sus participaciones. Debo haber estado pensando en todo esto porque luego de dos versos se me olvidó el poema que debía recitar, así que volví a empezar y me trabé en el cuarto verso, con lo cual no me quedó más opción que empezar otra vez, declamar completo el poema y bajar del estrado, con el ánimo bastante contraído.

Si participar en un evento ayuda a que un niño introvertido deje de serlo; participar y hacer un pequeño ridículo tienen el efecto contrario. Para cuando llegué a la casa mi madre ya se había puesto de acuerdo con mi maestra, así que, antes que yo considerara abandonar mi carrera forzada como declamador, me mandó con a la casa de la maestra para que me entregara la poesía que declamaría el diez de mayo, ya nada más en la escuela y sin posibilidad de que llegara, hasta nuestro festival del día de las madres, el sujeto del aparato de radio.

Pero en el domicilio de la maestra estaba, por algún otro motivo. el profesor Maximiliano y cuando me vio me dijo: "Tú fuiste el que declamaste hace rato, ¿verdad? Quiero felicitarte porque te quedaste e insististe hasta que te salió la declamación". 

Hoy sé que no merecía ninguna felicitación, pero aprecio desde entonces la sensibilidad del maestro Max para buscar un argumento que me levantara el ánimo porque, como él imaginó, me sentí mejor ese día a partir de sus palabras."

Sí, ya sé que el siguiente no es un mural, ni se pintó en estos meses, pero llamó mi atención la forma en que utilizaron toda la fachada, bien podría ser un antecedente, más si pensamos que no hay nada más ferrocarrilero que el Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros.