Chamacuero, Gto.
(También llamado Comonfort, Gto.)
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SITIOS Y DETALLES
Aquí están algunos edificios o detalles de éstos. También hay objetos y elementos que de tan comunes podrían haber sido fotografiados en cualquier parte pero, créanme, todos provienen del territorio chamacuerense.
 
DANZANTES Y OTROS
Les llamo Danzantes y otros porque en esta sección la mayor parte de las fotografías son de danzantes, pero hay también de personas que desfilan por alguna festividad cívica o quienes participan en alguna procesión. Lo que todos los participantes tienen en común es que están ataviados con alguna indumentaria en particular, sin embargo las imágenes, lejos de destacar la indumentaria, se concentran en los rostros y las expresiones.  Como es de imaginarse. ninguno de quienes aquí figuran me autorizó a retratarles y —menos aún— a figurar en esta página; si esto les desagrada no tienen más que hacérmelo saber para retirar la imágen. Por el momento el modo de contacto es el correo electrónico chamacueromexico@gmail.com.  Por el contrario, si les hubiese gustado su foto, con muchísimo gusto les envío el archivo electrónico en la resolución original, para que se manden imprimir una fotografía de gran formato, o les obsequio una imagen ya impresa, para tal efecto el modo de contacto es el mismo.




























Paisajes


Fotografías
PAISAJES

Estas fotografías no están aquí por que yo considere que son una obra de arte cada una de ellas, ni siquiera porque las considere buenas fotografías, las incluyo porque siento que transmiten muchas cosas, desde la evidente información documental que proporcionan, hasta lo que puedan despertar en cada espectador. Aunque prácticamente todas las imágenes son de mi autoría, toda colaboración será bienvenida. En las secciones previas hablamos de muchos temas y en la mayoría de ellos hay un buen número de imágenes. En esta sección, las imágenes no ilustran un tema específico, están aquí por sí mismas. Este apartado, que he llamado paisajes, contiene imágenes de espacios abiertos, en muchos lugares de nuestro municipio.




























GENTE

Creo que a ninguna de las personas que aquí figuran les pedí que posaran para una foto, la mayoría no supo que eran fotografiados y espero que no les moleste estar en esta página. Pero si así fuera no tienen más que hacérmelo saber para retirar sus imágenes. Si bien todos los presentes son personas honorables —y a algunos les aprecio y admiro en particular—, aquí sólo mostramos sus fotografías; en otras secciones de esta misma página hablamos o hablaremos de su trabajo o de su vida.




































Gente


Sitios y detalles


Danzantes y otros

Paisaje
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Danzantes
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(Tenemos un montón)



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Este documento del siglo XIX está encabezado por una breve descripción del mismo, misma que, pese a ser breve, contiene datos interesantes, primeramente, utiliza el término "eriazo", el cual se utiliza para referirse a terrenos baldíos que tampoco tienen un uso agrícola.  Es decir, eran dos terrenos que ni tenían construcción alguna ni se sembraban o albergaban frutales.

Por otra parte menciona la "calle de la Estación, que va para el barrio de San Agustín" que es difícil concluir cual de las actuales calles llevaba ese nombre. Si salía para San Agustín, podría ser la calle Arista, Juárez, Cortazar o Guerrero, siendo lo más lógico pensar que era la primera. La Estación, evidentemente no puede hacer referencia a la Estación del Ferrocarril que llegaría unos sesenta años después.

El siguiente párrafo nos dice:

 
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Escritura de dos terrenos
eriazos en 1847
Escritura de dos terrenos eriazos en 1847
Don Buenaventura Téllez tiene setenta y tres años y afirma que desde hace mucho tiempo sabe que los terrenos pertenecen a la citada obra pía, el oficio de obrajero, hace referencia a la confección de textiles. El segundo testigo dice:
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Conversaciones, con don Antonio Landín Valle (tercera parte)


Conversaciones, con don
Antonio Landín Valle
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El claustro del templo parroquial de San Francisco de Asís es un espacio singular, primeramente porque tiene una parte construida en el siglo XVIII, el primer piso de un patio porticado con arcos de cantera. En segundo lugar, porque tiene una parte construida en el siglo XX, que armoniza totalmente con el resto del conjunto, la segunda planta del mismo patio porticado.

La construcción de la segunda planta es tan acertada que cuesta un rato percatarse de las diferencias entre ambos niveles. Esta segunda planta fue promovida y dirigida por el entonces cura párroco Francisco Nambo Calderón. Créame usted que más de un grupo de arquitectos y de arquitectos restauradores no hubieran obtenido tan buen resultado como el que obtuvo el padre Nambo.

Entrando en detalles técnicos el espacio tiene una dimensión de veinticuatro metros de paño a paño, es decir en el interior de sus muros, y es la misma dimensión en un sentido y el otro es decir que su planta es cuadrada; la dimensión del espacio abierto es de catorce por catorce metros.

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MUY IMPORTANTE

Quienes elaboramos este espacio electrónico nos sentimos muy honrados y orgullosos de que alguien considere tan importante, o bien logrado, lo que aquí compartimos, al grado de publicarlo en sus propios espacios. En la sección correspondiente de esta página se aclara lo relativo al uso de estos materiales, básicamente que se puede disponer de todo lo aquí publicado (simpre y cuando sea materal original de esta página; un 95% lo es) la única condición, o solicitud, es que se dé el crédito correspondiente, es decir que si alguien toma imágenes, fotografías, libros o textos diga que provienen de:

www. chamacueromexico.com

.
En el año 2018 escribí sobre la tradición del Jueves Santo en Orduña de Abajo; para conocer más de la fiesta acudí con don Antonio Landín Valle quien amable y amenamente me proporcionó toda la información que compartí sobre este tema.

Desde aquel entonces quedé impresionado con la cantidad de historias, anécdotas y datos relativos a su comunidad que afloraron en paralelo durante aquella charla. Como hace unos años tuve la acertada idea (perdón que lo diga yo mismo) de incluir un apartado llamado Conversaciones, en este espacio electrónico, esta conversación me pareció más que idónea para compartirse en dicha sección.

Hasta hoy día que transcribí sus palabras me percaté que la grabación dura más de tres horas que, aunque fluyen como las aguas del río Laja, la he dividido en tres partes, la tercera de ellas es la que a continuación comparto. 

Esta es la liga a las primeras partes de esta conversación


Mis esporádicas aclaraciones sobre la propia conversación vienen entre corchetes [   ].

También hay otra historia, se la voy a contar: yo tenía un primo hermano que conoció al señor cura Nambo, como el señor cura Nambo era de Michoacán nos empezó a llevar en carros a visitar San Juan Nuevo, Michoacán, que es donde está el volcán de Paricutín y nos platicaban la historia de cuando salió el volcán, pero que al Cristo no le pasó nada; que era San Juan de los Conejos y ahora es San Juan Nuevo. Entonces, pero cada quien: mi primo tuvo la idea de traerse una imagen del Señor de los Milagros, como usted verá, de donde vive Antonio para allá todos éramos Landines, Mi primo Camilo hizo un oratorio pequeñito, está a doscientos metros de la entrada, de este lado. El 14 de septiembre ahí le hacen su fiesta y ya se hizo famoso, viene mucha gente a vender de fuera para ese día; entonces mire pues mi primo, sin hablar mal, y no pienso no molestarlo, se dedicaba a hacer limpias, era curandero y se hizo muy famoso, tenía su oratorio y la gente empezó a venir. Puso ahí su imagen del Señor de los Milagros y empezó a jalar toda la gente de aquí del rancho también, y como yo era el encargado de acá del templo, llegó a haber algún asegún pero no mayor cosa.

Yo tuve mucha suerte, bendito sea Dios, yo tuve amistad con tres gobernadores, con presidentes municipales, con los más ricos de aquí de la región, todos me estimaban, ¿y cómo fue? Fue porque cuando me fui para el norte, que iba y venía, trabajé cuatro años en un vivero, que estaba entre medio de Farimburgo [¿Fredericksburg?], se le llevaba la planta al patrón, íbamos a Caliche o a Brownsville y allí vide cómo injertaban el naranjo y cuando yo me casé, que era en el tiempo que ganaba cinco pesos yo sabía poco de eso… ya conocía de plantas porque mi  papá y mi mamá hacían almarcigo de aguacate y de durazno, pero así que nos dedicáramos no. Ya cuando me casé, en el 61, empecé a trabajar por ahí, que no había ni trabajo y ganaba cinco pesos; yo dije: no, pos con cinco pesos no me mantengo, ya con mujer. Yo me agarraba tareas de desquelite, me llevaba a mi mujer a juntar basura, me echaba tres tareas al día, pues era bueno. Entonces, una vez, vino un primo que estaba en Cuernavaca y trabajaba con unos monjes que allá tenían de todo tipo de aguacate.

Yo aquí conocía todo el aguacate que era criollo, pero fíjese que me dediqué a estudiar todo el aguacate. Yo no terminé ni primaria, pero sabía que aquí había aguacates, matas grandotas que no daban y entonces le decían a mi abuelo Cecilio: "Métele plomo, métele estacas de ocote, que métele clavos de vía". "Pues ya le he hecho todo eso"…, "entiérrale un perro muerto en la pata, móchale la raíz madre". Todo le hicimos a esos aguacates y nunca dieron, sí daban una docena…  y eran unos arbolotes.

Como yo me dediqué, y vide como injertaban allá,  empecé a injertar aquí y que me prenden. Mi primer cliente fue don Enrique Cuello, le injerté doscientas matas y se las injerté a cinco pesos cada una. En ese tiempo, yo ganaba cinco pesos en todo el día… no, pos ganaba un dineral y entonces al siguiente año me dijo: "Ahora injértame quinientas, pero no me las injertes a cinco, injértamelas a tres, al cabo ya sé que prenden". Vio como que no me parecía y me dijo: "¿Por qué crees que se vende la Coca Cola?, porque le hacen harta propaganda. Te voy a echar a todos los de la cooperativa". Y sí lo cumplió, me echó a todos y a todos les injerté. Yo casi injerté el 90 % de las hueras que había aquí. Ganaba mucho dinero porque yo no tenía nada, y con lo que gané empecé a comprar terrenos y pude pagarles estudios a mis hijos. Ganando cinco pesos, ¿cuándo?.

[¿En qué mejoraba la planta con el injerto?, ¿por qué el interés?]

Mira, aquí me llegaron a visitar por lo menos, por lo menos, cincuenta ingenieros agrónomos, nada más aquí. Venían a platicar conmigo, así como estamos hoy. Aquí comían y luego hasta me invitaban a ver su huerta, luego, en una conferencia que tuvimos una vez, un ingeniero dijo: "Miren muchachos, no es necesario tanto,  aquí Comonfort tienen aguacate criollo y punto". Y le dije: "Mire ingeniero, usted está muy lejos de conocer aquí", "¿Por qué?", me dijo, "si ustedes tienen criollo". Sí, nosotros tenemos criollo, ahora tenemos Criollo, pero ahorita le voy a platicar que como no teníamos otras variedades le dije a mi primo que me trajera vareta de allá, aquí empezamos con el Fuerte, Has, Bacon, Jala, Choquette, Atlixco, Zutano, Rincón, Fuerte de Israel y de los mejores que teníamos de aquí.
"¿A poco ustedes tienen todas esas variedades?" "Todas estas variedades las tenemos", y le expliqué: "Mire, en el criollo había unos amargosos, otros huesudos, hebrudos, esos aguacates nadie los quería, y yo me dediqué a acabar con todos esos aguacates, de esos ya no tenemos acá en el Rancho, habrá uno que otro, por ahí a la salida".

Recordando a mi abuelo, que les hacía tantas cosas a los aguacates yo digo que yo estudié, ¿Cómo no iba a estudiar si diario visitaba unas tres matas? Por ejemplo, me decían: "Tengo una hectárea, quiero que me lo hagas de puro Fuerte". Entonces yo venía y cortaba las varetas de fuerte y se lo injertaba. A veces me decían: "Pos que quiero tantas de Has y de Bacon y de Jala"," Quiero unas tres de Choquette". Así fue como acabamos con los aguacates que nadie quería, pero, en el mismo criollo, hay aguacate de leche, aguacate de agua, aguacate carne amarilla y de mantequilla y de esos son los que hemos injertado.

Yo aquí en esta huerta no tengo ahorita si no se lo enseñaba, pero llegué a ver huertas que agarraba uno el aguacate y le sonaba el agua como la de coco, el agua de coco, entonces cortabas ese aguacate y lo partías y salía un chorro de agua y sin embargo si lo cortabas y lo echabas a madurar esa agua se desaparecía.

Digo que yo estudié, con decirle que les di clases a todos esos ingenieros; hice amistad con el Ing. Parra, que era el jefe del distrito 85 de aquí de Celaya, que abarca toda La Begoña, y digo que hasta dejé ir cosas porque él me ofrecía regalados todo el cemento y toda la varilla para hacer un puente aquí y que yo me encargara de la mano de obra…

Pero como tuvimos la experiencia de poner el agua potable, de poner la luz eléctrica: sacábamos faineros que nos ayudaran;  una vez que estaba sacando uno le digo: "Hombre, te toca la faina para ir a escarbar, vamos a meter unos tubos", dijo: "No tengo tiempo", le digo: "No la chingues, yo ya llevo más de ocho días aquí en chinga", "Ah pero qué chiste, a ti te están pagando". Creen que porque uno anda al frente, le pagan, Por eso dije no al puente, si me hecho el compromiso de hacerlo al rato van a decir que me están pagando a mí, nadie me va a querer ayudar y yo me voy a echar el compromiso solo.

A ese ingeniero Parra, no sé si usted lo conozca, el que me lo presentó por primera vez fue Zuñiga, que trabajaba en recursos también. No… yo tenía amistades con todos los ingenieros, le digo que también con el dueño de Rinconcillo: cuando Velasco Ibarra vino, antes de hacer su campaña, me lo presentó, me dijo: "Mira, este va a ser nuestro próximo gobernador" Ya me saludó: "¿Cómo te llamas?" No, pos fulano de tal. Por la visita le mató seis puercos; en ese tiempo el doctor Diaz Perches tenía cantidad de puercos… hasta tuvo un rastro de carne de puerco.

Bueno, con decirle que una vez me dijo José Sánchez: "Te queremos llevar a ver al gobernador, pero nomás vieras como es difícil sacar una audiencia con el gobernador" Le dije: "Pues no me han dicho a mí" y dice: "¿A poco tú puedes?", "No, yo no pero el doctor Diaz Perches sí puede y yo le estoy trabajando a él", "¿De veras?", "De veras, si quieren vamos a verlo ahorita". Ya nos fuimos como cinco personas, nos recibió ahí en Rinconcillo y le platicó la idea de fumigar todas las huertas de aguacate. Dijo el doctor: "Me gusta la idea, déjenlo de mi cuenta". Para otro día, a las seis de la mañana, llegó su secretario de José Sanchez (que era Artemio, el Mantecón): "Ándale, que te espera ahí el patrón; que a las dos de la tarde los espera el gobernador, allá en Guanajuato".

Es que como yo anduve injertándoles a todos los grandes todos me conocían; cuando fue presidente Pedro Laguna, yo un mes antes había terminado de injertarle su huerta a su papá; cómo no lo iba a conocer. Y aquí eran mis meros contrincantes, aquí en el rancho. Después estaba descompuesta la bomba del agua potable e hicieron una junta, yo también fui  a la junta, a ver ¿quién carajos se hizo cargo?, nadie, ¿quién quiso? Yo les decía: "Ahorita que está su presidente, apóyenlo", no  pues que no que no tengo tiempo, que no sé qué. Les dije yo siendo priista, los acompaño, yo me hago cargo de arreglar esto"

Pues es que toda la gente me conocía, su papá de usted me conocía también, yo ahí le compraba el Arbolsan para injertar; también muchas cosas que vendía. Hacíamos muchas cosas, nos conocíamos todos aquí en el pueblo, ahora yo estoy seguro que la mitad del pueblo no lo conoce.

Yo conocí a su mamá, muy bonita, y a su hermana también la conocí.

Y yo pensaba preguntarle por su papá, de dónde era, porque por ejemplo el Sr. Morelos no era de aquí,  su esposo de mi tía Manuela no era de aquí, esos llegaron a vender chiles ahí al mercado por eso la conquistaron, porque mi tía Manuela iba vender tunas camuesas y cebollas. y así yo conocí a don Agustín Govea ese no era de aquí, llegó con sus tres hijas, mucha gente, muchas maestras llegaron aquí a Comonfort y aquí se quedaron.

Yo conocí toda la familia de los Sánchez también, su esposa de Trini González me buscaba mucho para que le arreglara unas matas, ya últimamente al que lleva es a Luis; el mismo Trini González me conoce re bien, digo yo, pues yo era del rancho y en aquél tiempo sí distinguían a uno: "Viejo ranchero". Ahora como que ya se acabó eso, pero digo, acá en el rancho creo que nos la pasamos mejor.

Yo le conozco todas las comunidades, para acá para ese rumbo [señala al oriente] está Jalpilla, Palmillas, Las Gallinas, Peña Colorada, Ojo de Agua, Potrero, Rincón del Purgatorio, La presa, la Borunda, el Picacho, conocía todas esas, hay ahora otras nuevas, hace poco fui a La Canterita, no la conocía. Para acá para este lado [señala al poniente] de allá para acá está más cerquita Xoconostle, San Antonio  de Corrales, Corrales, don Diego, Delgado de Arriba, Delgado de Abajo, para acá para este otro rumbo está el Ojo de Agua, porque fíjese que mi esposa es de Palmillas de San Juan, pero más para allá está Miraflores, yo he ido también hasta acá a la Cañada de la Virgen, donde están las pirámides, ahí hay muchos nogales y para acá, para el norte está San Pablo, Morales, Nopalera, Orduña de Arriba, Rinconcillo, San Pedro Norte, San Pedro Sur, el Refugio de Arriba, el Refugio de Abajo.
Yo conocí mucha gente, pero ahora menos que ya no veo.

[Me dijeron que usted hizo un injerto que no le creían]

No, aquí resultó porque después de que yo fui el único injertador, empezaron a salir unos dos tres por ahí y a uno le dijeron que habían injertado aguacate en un zapote y que el aguacate sabía a zapote. Mire, yo hice mucho la cala y nunca pude, nunca prendieron, duraban, pero no retoñaban, ahí duraban meses verdes, pero no retoñaban.

Sin embargo, yo me di a conocer, porque aquí en donde vive Antonio… antes le recuerdo que yo, como le dije estaba jodido, a pesar de que venía de familias ricas, ricas aunque eran rancheras, porque su papá de mi papá tenía como ochenta hectáreas, unas cien reses y como doscientos cajones de colmenas; tenía mucha miel, pero para mí que la miel hasta la regalaba. El negocio era la cera, la cera estaba cara y en aquel tiempo nada más había velas de cera y de cebo.

A mí me había platicado mi papá que a mi abuelo le había dado un infarto allá en Comonfort, pero nunca se le dio, porque mi abuelo se casó primero y de ese matrimonio salieron dos hijos, uno se llamaba Manuel y otro se llamaba Simón, y yo pienso, como ya ve que más antes eran más estrictos, si un hijo no se casaba lo tenían arrumbado, ahora ya es la costumbre, entonces dice que en el tiempo de la gripe mi abuelo se llevó toda su familia para el pueblo y se llevó al difunto Manuel y el difunto Simón no se quiso ir, le dijo: "Si no te llevas a mi familia pues cómo me voy a ir yo, mejor me quedo con mi familia". Por eso pienso que no han de haber estado casados y se quedó. En ese tiempo de la gripa nomás se enfermaban y se morían. Entonces dice que en una de esas fue mi tío Simón, que era medio hermano de mi papá, porque mi abuelo se casó y tuvo esos dos hijos, y dijo: "Vayan a recoger a mi hijo que ya se murió" Y que cuando vinieron a recogerlo ya también él estaba muerto, el que fue a avisar, mi tío Simón. Por eso yo no lo conocí, yo al que conocí fue a su hermano, el difunto de mi tío Manuel, mi tío Manuel nunca se casó lo conocí ya viejito que caminaba chuequito.

Ese tío yo lo miraba, estaba yo chiquillo, miraba que sacaba su mantadota en un guangoche y lo destendía, allí en el sol, como cada ocho días, luego se volvía a meter con su guangoche pa' adentro y me gustaba ir porque luego, cuando él barría, hallaba un centavo o dos, porque en aquel tiempo si había monedas de a uno y de a dos centavos.

Y ya le digo, mi abuelo se volvió a casar con una señora, que yo creo que era de San Agustín, porque allá teníamos parientes. En alguno de los terrenos que tenía había un templecito, porque ya ve que había diecisiete templos entre las huertas. En el tiempo de la revolución y cuando persiguieron a los cristeros,  cerraron los templos, entones en las huertas más grandes hicieron capillas; para celebrar, para casarse y yo se lo digo porque en la huerta de mi abuela, que es en la calle Guerrero, teníamos una capilla, nada más que yo hablé con el señor cura Nambo, que en paz descanse,   le dije: "Oiga, señor cura, nosotros tenemos una capilla, pero ya se gotea". Me dijo: "Túmbela, porque si el gobierno un día se da cuenta se las van a recoger". Y yo la tumbé, pero todavía hay cimientos ahí en el terreno que le tocó a una hermana. Ahí donde le dio mi abuela, como nada más tenía dos hijas: mi tía Rosa y mi mamá, Remedios Valle. Después de todo lo que vendió mi abuela les repartió la mitad a ellas. Mi abuela tenía diez metros nada más para la calle, y les dio cinco a cada quien y un pedazo de huerta; después ahí me daba mi mamá, pero le dije: "Yo me voy para el rancho", acá me dio nueve metros por cincuenta que era del camino al río. Eso fue toda mi herencia aunque, como le digo, los dos eran ricos. Mi abuelo después compró el Cleriquito para mi papá y luego repartió, por eso le digo que allá no empezaba Orduña; Orduña empezaba como de la mitad de la capilla, de donde empieza el Rancho, es como la mitad de allá para acá. La mitad era la Hacienda del Cleriquito. 

Puede que, de esas diecisiete capillas, nada más queda una, la que está donde está ahora el Santo Entierro, puede que esa sea una y también está otra, antes de llegar al arroyo para allá de la calle nueva [Capilla de San Isidro Labrador], que también ya la están cuidando. Porque acá en el callejón de Guaní, estaba otra adentro, por donde estaban los terrenos del difunto Viruta y ahí nomás estaban ya las ruinas…

¿Y por qué nos salimos de la plática, si estábamos hablando de injertos?  Yo empecé con esos injertos, de las variedades que tenemos y se las vuelvo a repetir: Has, Fuerte, Beicon, Hala Choquetta, Atlixco, Zutano, Rincón; bueno, tenemos de los mejores criollos aquí, porque aquí, por ejemplo, el difunto José Sánchez tenía veinte hectáreas y no me gustó ningún aguacate de su huerta. Yo de aquí saqué de las mías, porque como le digo: mi abuelo repartió, cuando compró la hacienda de Cleriquito. Y como él estaba avanzado, yo creo, empezó a  heredar, entonces empezó de allá para acá, a la primera que le dio fue mi tía Inés, en seguida le dio a mi tía Cata, luego le dio a mi tío Manuel, luego le dio  a mi papá, luego le dio a mi tía Manuela, luego le dio a mi tío Mauricio y luego le dio a mi tía Lupe, y entonces, cuando yo empecé a injertar, como en 1958 mi tía Inés ya tenía aguacates y decía: "Estos para de hoy en ocho van a esta buenos" y venía  a los ocho días y ya no hallaba esos aguacates, hallaba otros igual y nunca cosechaba porque se los volaban, entonces un día me dijo: "Te doy la huerta a medias, nomás porque me cuides". Nosotros, en ese tiempo, como llovía mucho, hasta yo iba con mis primos, íbamos y cortábamos de todas las huertas, nos llenábamos el seno y se los vendíamos a mi hermano que tenía tienda, hasta le comprábamos sardina y ahí nos poníamos a jugar baraja; bueno, nos traíamos unos cuatro kilos de aguacate. Ya después que me la dieron a medias ya no dejé entrar a mis primos; hasta se enojaron conmigo. "Aquí ya no van a sacar nada".

Entonces esa huerta la conocí bien y ahí en esa huerta yo vide una mata, aunque había otras matas que daban aguacates grandes, vide una mata que como que floreaba y no se le echaba de ver la flor, pero ya cuando estaba en aguacate todo la amarraba y me gustó porque daba, una vez le contamos, en un racimo diecisiete aguacates y los dejó asinita. Y el que daba uno solo daba aguacate de este tamaño [enorme]. Entonces a ese aguacate, como yo lo tenía, le puse Landín uno. Como le digo que tenía un primo que estaba en Cuernavaca con aquellos monjes y allá se enseñó a injertar y de allá se trajo todas las varetas. El choquete es un aguacate así, de hasta casi dos kilos, pero aquí yo tengo una mata que casi los da de un kilo, nada más porque es tierra negra. Ya con las varetas que me trajo mi primo, de todas las variedades, injerté una mata de cada uno y después, Dios me socorrió, tan solo José Sánchez me dijo: "Injértame tres mil matas de aguacate criollo del mejor, ¿a cómo las das?" en ese entonces yo las daba a diez pesos, y las daba ya hasta con aguacatitos. Me dijo: "Te las voy a pagar a ocho, pero quiero tres mil". No pues así con lana… y entonces se las injerté. 

En la casa de mi abuelo Cecilio hice unos injertos… pero esa casa de mi abuelo Cecilio, también tiene historia ahí era donde hacíamos las juntas con los líderes de aquí del Rancho, de donde salían cosas buenas:  pusimos la luz, el agua potable… y de ahí salimos como encargados. Esa era la casa donde vivieron los papás de mi abuelo y como mi abuelo vivía con mi abuela, allá en el pueblo, pues a esa casa casi nomás venían en tiempo de aguacates; ahí se quedaba mi abuelo un mes y, ya después, se iba otra vez para el pueblo. Ahí tenía sus huertotas, pero ahí vivían todos sus hermanos de mi abuelo para acá, eran tío Goyo, tío Félix, tío Olacho y mi abuelo Cecilio. Dicen que mi abuelo prestó la casa una vez para ser escuela. Después vino un danzante de los de Natividad Reyna. Natividad Reyna era de Chihuahua, pero venía cada año aquí a los remedios, era el mero mero, le decían el brujo mayor, ahí duro como un año; levantó una danza de puros jóvenes, en aquel tiempo. Una danzota bien buena. Yo estaba chiquillo, cuidaba bueyes en ese tiempo, pero me gustaba que las capas eran de satín, unas rosas, unas verdes, unas rojas; de todos colores. Con su teponaztli se ponían ahí en los Remedios, era la mejor danza que había.

Esa casa después fue tinacal, fue bueno sirvió para todo ahí: una vez que se arregló el camino, de mano de obra, ahí se quedaban los que venían de Dolores, ahí el Tavo y su gente. Era una casa muy bonita, porque era un cuarto de nueve metros por cuatro, con unas vigotas de seis metros y piso de baldosa y estaba circulado alrededor y cuando mi abuelo se los repartió se los dio a sus hijos de mi tía Rosa que vivían en Comonfort, acabé comprando una parte de esa casa y luego tumbé ese cuarto viejo y vendí la teja y vendí las vigas y sí me ayudé también. Bueno, en ese terreno había dos naranjas agrias y ya siendo mío se me ocurrió, dije: "Pues aquí voy a meterle todos los cítricos a esta", y les metí de cuatro clases de mandarinas, ya ve que hay cuatro clases, o cinco, le metí de cuatro clases de limones agrios; le metí toronja blanca y toronja color de rosa; le metí lima dulce y lima agria dulce. Total que le metí dieciséis tipos de frutas entonces cuando ya estaban dando en un lado cortabas frutas dulces en otro agrias en otro lado una mandarina de una clase, en otra otra, limones agrios.

Yo le nombro aquí tequilero el de nosotros, limón sin semilla, limón burro y hay otra clase de limón así de este tamañote. Yo de ese tenía dos matas, y todavía tengo una y he visto en la televisión, una vez vi que en Oaxaca y decían que este limón nada más se da aquí y otra vez en la frontera y digo.. pues donde no conocen… son limones burros y precisamente ahí en el terreno injerté una mata de limones, daba unos limonsotes así. A veces le han llegado aquí a mi mujer, que se los compran como sidras, pero no son sidras, porque la sidra es diferente y también tengo sidras, pero la sidra nunca la he dejado terminar, porque cuando yo andaba soltero miraba a las viejitas que iban a misa llegaban ahí a Los Pinos, "A ver deme una mañanita, un amarguito", y el difunto cantinero, que era Mingo, tenía un garrafón así con hartas rebanadas de sidras, le echaba mezcal o tequila, no sé qué sería  y de eso eran los amarguitos que vendía a las viejitas y todas iban y pasaban por su mañanita.

Mira también tengo, es lo que yo luego les platico a los niños, aunque ya no me lo crean. De niño yo conocí Celaya, y San Miguel, y México también. Nos íbamos a hacer del baño a donde terminaban las calles, porque no había baños. En los pueblos lo que había eran mesones; aquí Comonfort tenía dos mesones y la gente llegaba en su burro, en su caballo y ahí los amarraban. Y hasta les decía el dueño del mesón : "¿Quieres que le dé rastrojo o que les dé alfalfa?", según como querían pagar, como en la sagrada Biblia cuando pasa aquel que ayuda al que estaba, que lo habían golpeado los rateros, los que lo habían robado, dijo que lo llevan a un mesón y dice: aquí le dejo esto para que lo cure y a mi regreso…  pero le digo que yo llegué a ir a San Miguel y si íbamos temprano y si queríamos hacer del uno o del dos, íbamos luego luego ahí cerquita al mesón y ya sí ibas como a las diez de la mañana tenías que ir, con cuidado, para no pisar las pilitas que había dejado, toda la gente. Todo mundo hacía eso.
Yo cuando empecé a hacer mi baño, fui el primero, todavía no había aquí drenaje pero como vivía del lado del río, hice mi drenaje al río y yo tenía mi baño particular, por eso cuando yo me cambié para acá, siendo presidente don Agustín Zárate conseguí todo el drenaje del Rancho y ¿qué crees?, que se me voltearon, como siempre, aquí yo quise abrir una calle por acá, nunca se ha abierto, pero hay lugar para una calle y ahí viene la calle, pero nunca han querido,.. siempre la gente es muy quién sabe cómo, entonces cuando yo les dije: "Se va a poner el drenaje al rancho" "No". Aquél juntó su gente y dijo que todos los del callejón y todos hasta allá, nadie quiso y de acá abajo unas cinco personas tampoco quisieron, pero como yo me había cambiado aquí, dije: Yo sí lo necesito, nada más que le dimos la primera salida hasta la capilla y luego me quedé, pensando: "Está muy largo el tramo, si un día se llega a tapar… ahora voy a hacerle mejor de aquí al callejón ancho". Y fue como llegó al callejón ancho si no nomás lo meto de aquí para abajo. Luego después peleaban que querían el drenaje y querían… luego, cuando estaba Doro vinieron, que nos iban a hacer cien metros de pavimento, querían que empezáramos de allá, les dijimos: "Pero si allá no tienen ni drenaje, se va a empezar de onde hay drenaje". Y así todas las mejoras, por eso digo que.. nomás que me salgo del tema..

La fiesta de los Remedios la recuerdo bien bonita, ahora ya es un desastre, se arrima uno a ver una Danza y escucha uno todo el ruidazo de todo, ya no se puede. Más antes sí eran pleitos entre las bandas de música, se ponía una y toque y toque, no dejaba tocar a la otra, terminaba y empezaba la otra, y otra, y otra hasta que ya dejaban entrar a la otra banda y como no había otras cosas, me acuerdo yo conocí un tío que decía que andaba así: taratarata mm ha, mm ha.

Yo tuve la suerte de que me prendieran los injertos [tenía buena mano]. Anduve con doctores en Salamanca; anduve con el doctor Jiménez: él cargando la botella y sirviéndome mis cubas y agarrándome las cubas mientras yo injertaba. Hasta me dijo una vez: "Ah, caon, ya supe por qué te prenden los injertos". "¿Por qué?", le dije. "Pues ya me fijé que les das un besito a todas parejo". Pero es que yo me ponía en la boca las varetas mientras hacía el injerto.

Aquí nosotros tratamos de quitar todos los aguacates feos, huesudos y yo de Rinconcillo me gustaron tres y de ese le injerté al patrón le hice unas huertas y de ahí me traje unas varetas y de onde quiera que me pedían les hacía de estos, son los mejores. Ese es choquete, en tierra buena pesa más de dos kilos, y yo injerté aquí en Comonfort como unas quince matas, pero, cómo le dijera,  es un poquito dulce, y entre los criollos que tenemos nosotroS, por ejemplo el de mantequilla, el de leche, se los come uno sin sal, sin nada, qué buenos.

Lo que tratamos, no le di la respuesta, fue de mejorar todos esos chiquitos o ese hebrudo o ese huesudo, de eso se trataba el injerto, y de aprovechar el tronco que ya estaba crecido, injertaba de corona, de puente  porque después de que yo me enseñé también a mí me regalaron libros, yo estuve leyendo un libro, porque como le digo, yo nunca fui a la escuela, yo me enseñé a leer, escribir y hacer cuentas, cuando di el servicio militar, porque nos obligaron que teníamos que firmar la cartilla y como en un mes nos enseñamos, decían aquí mi gente que les gustaba mucho mi letra, me regalaron un libro argentino que desde mil ochocientos sesenta y tantos ya hacían lo que yo hacía aquí. Pero aquí, todo el estado de Guanajuato no había injertadores, en Michoacán sí, porque ya ve en Michoacán había mucho Pagua y todo lo hicieron Hass, puro Hass. Es el Hass es el rasposo que aguanta más.

El Claustro del templo de San Francisco
Llama la atención si el Alcalde será descendiente de la familia Taboada. El apellido del Cura Párroco es Águila, no Aguilar, las cuatro veces que se menciona su apellido no aparece la r final. El Cura Párroco reclama la posesión de los solares en cuestión, como pertenecientes a una Obra Pía de la Parroquia.  Utiliza el dominguero término "Inveterado" para referirse a algo antiguo.

Más llama mi atención que se hable de que los títulos se perdieron en el tiempo de la intervención, uno imagina una intervención extranjera, la de Estados Unidos era muy reciente, pero no creo que los combates realizados hubieren afectado los archivos de Chamacuero, la intervención francesa, interesó muchos más lugares pero aún no ocurría en 1847, pueda ser que se trate de otro tipo de intervención.  A continuación los testigos nos dicen:
 
Murales en el barrio de Los Remedios
Como si fueran pocas las singularidades que este municipio tiene, de unos años a la fecha parece ser que una singularidad adicional es la creación de murales, no sé si la primera expresión de este tipo son los murales de la antigua presidencia, pero sea cual sea el orden en que se crearon lo importante es que siguen surgiendo con relativa frecuencia.  En un pueblo tan añejo o en un país donde el muralismo se inició hace cien años, resulta extraño, no solo que estos murales sean tan recientes, sino que hace veinte años la sola idea de crear un mural hubiera parecido algo inalcanzable o que, necesariamente, ameritaba de una inversión muy lejana de las posibilidades de la gente de Comonfort o de sus autoridades.

En estos momentos no se que tanto participan unos u otros, pero además de los murales ya comentados en este mismo espacio electrónico, hace apenas unas semanas surgieron, en unos cuántos días, una serie de obras de arte en el barrio de los Remedios, muchos de ellos con una alusión directa a las festividades del propio barrio y en particular a las danzas propias de estas. Otros con un planteamiento que tampoco es difícil relacionar con los símbolos que asociamos con este lugar.  Las siguientes imágenes las tomamos cuando la mayoría de estos trabajos estaban en proceso, pero en una etapa lo suficientemente avanzada para tener una idea muy clara de su aspecto final. Del mismo modo esas imágenes "intermedias" y la presencia de los propios artistas complementan un poco lo que cotidianamente veremos al transitar por estas calles.

A riesgo de ser impreciso, los murales del Barrio de Los Remedios fueron una iniciativa de los colectivos Relajarte y Khroma. No sé si con la participación de algún patrocinador institucional o particular, lo que sí supe, por los artistas mismos es que la gente del barrio platicaba mucho con ellos y les invitaba algún alimento durante el proceso. Hay que considerar (y celebrar) que los vecinos no solo permiten que sus fachadas reciban estos murales, lo solicitan y lo agradecene. Muchas veces la obra de arte se integra con la funcionalidad del muro, para mayor simbolismo.

Creo que si hace veinte años un solo mural parecía algo muy difícil de concretar, es porque no se tenía conciencia del enorme talento de los artistas de este municipio (y de la región) y mucho menos de la generosidad con que comparten su arte que, con ese sólo hecho, se torna en el arte de todos nosotros, aunque la mayoría sólo seamos gozos espectadores de su talento.

Murales en el Barrio
de Los Remedios
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El Camino Real
Hay un tema, de entre los que son materia de este espacio electrónico, al que terminé llegando por solicitud, no explicita, de muchas personas que consideran que es de la mayor importancia, hablamos de el Camino Real y el término puede hacernos pensar en muchas cosas, desde una añeja vía de comunicación, ya en desuso pero aún visible, hasta edificios, puentes o rutas comerciales con valor histórico.

El Camino Real de Tierra Adentro, para mencionarlo con su nombre completo, es todo eso y más. Quizás una de las razones por las que no llegué a este tema por mi propia iniciativa, radica en el hecho de que muchos de quienes ponderan la existencia del Camino Real en Comonfort, no se ponen de acuerdo, ente ellos, a qué fragmento de los actuales caminos existentes en nuestro municipio se le llama o se le debe llamar Camino Real.

Pero luego de escuchar mucho sobre el tema, y no escribir al respecto, el historiador Carlos Francisco Rojas me solicitó un artículo para el Boletín del Archivo Histórico, eso fue en 2018, a principios de 2026, participé en una charla sobre el mismo tema, con el añadido de que en 2024, el citado Camino Real de Tierra Adentro fue declarado Patrimonio Cultural Tangible de los guanajuatenses por el Congreso del Estado, ya en 2010 la UNESCO lo había declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. 

Por todo lo anterior me sorprendió a mi mismo que en este espacio electrónico nunca se le haya dedicado un artículo a este tema, pese a las razones que aludo.  Por ello mismo reescribí el artículo del boletín, esa nueva versión, poco corregida y sí muy aumentada es la que ahora comparto en este artículo, esta mal que lo diga pero está bien documentado y da inicio, como debe ser, desde el génesis histórico del Camino Real.
Luego de concluida la conquista española, en 1521, el vastísimo territorio recién conquistado fue explorado incesantemente, en parte por la necesidad imperiosas de conocerlo, en parte por la necesidad, aún más imperiosa de encontrar riquezas. Veinticinco años después y de manera casi accidental se descubrieron los yacimientos de plata de Zacatecas. Esto propició un auge minero en esta región y con ello la necesidad de comunicar, de manera más eficiente esta región con la capital de la Nueva España. Este puede considerarse como el germen de lo que se denominaría como el Camino Real de Tierra Adentro, también llamado, por lo recién dicho, Camino de La Plata (1).  Antes de una década ya se había descubierto plata también en Guanajuato y, posteriormente, aunque no en ese orden hubo actividad minera en Pachuca,  San Luis Potosí, Fresnillo,  y varios sitios en el estado de Chihuahua, incluida la propia ciudad de Chihuahua, aunque más de un siglo después (2).  El camino y los pueblos mineros prosiguieron más al norte aún, en la búsqueda de un mítico Nuevo México, presunta fuente de riquezas inagotables(3), en ese extremo, hacia 1600, se fundó Santa Fe en el actual Nuevo México que, como sabemos, en esos años formaba parte del territorio de la Nueva España.

Sin negar, en modo alguno, la importancia que la explotación minera tuvo para el desarrollo del Camino Real de Tierra Adentro, resulta evidente que antes de 1540 ya existían caminos desde la Ciudad de México hasta los primeros lugares colonizados en dirección al norte: Pachuca, Querétaro, Acámbaro, etc., Más aún, siendo esta región asiento de culturas prehispánicas desde el clásico, es evidente que a lo largo de todo ese tiempo, estas culturas dependían política y comercialmente de centros como Teotihuacán, Tula o Tenochtitlán," lo que patentiza la existencia de contingentes humanos en movimiento por caminos permanentes, ya se tratara de guerreros, comerciantes o peregrinos"(4) .

El calificativo de "Real" se aplicaba a todos los caminos del imperio español, ya fuera en la Metrópoli o en sus colonias, con el único requisito de que fueran transitables en carreta, para la época esto era posible para caminos con un cierto tráfico, lo que quizás enfatizaba el adjetivo de "Real". La parte de "Tierra Adentro" hacía referencia, más que al hecho de no ser paralelos a las costas, al de ser la ruta de exploración de terrenos hasta cierto punto ignotos.

Muy probablemente esta sea la razón por la que algunos, en Comonfort, consideran que el Camino Real es el que corre, paralelo al río Laja, y pasa por las comunidades de Orduña y Sn Jerónimo, otros más dicen que es el que prolonga la calle Juárez y, en sentido estricto llega hasta Empalme Escobedo, pasando por el barrio de Melgarito, la nueva presidencia y la hacienda de Melgar. Otros más pueden decir que es el camino que sale de Soria y prosigue hasta San Juan de la Vega, pasando por el histórico punto en que fue asesinado Ignacio Comonfort.

Cada cara interior del claustro tiene tres arcos de medio punto en cada nivel, apoyados sobre columnas de planta rectangular, es decir que si nos colocamos al centro del patio veremos los veinticuatro arcos y las correspondientes columnas.

Pero los arcos también se desplantan, desde las mismas columnas hacia el interior y se apoyan en el muro perimetral, el espacio resultante entre estos arcos se resuelve con una bóveda de arista. Siendo así el conjunto de galerías (así se llama a los pasillos que delimitan el espacio abierto interior) tiene dieciséis bóvedas de arista, para un total de treinta y dos.

A final de cuentas el claustro está ahí, una parte desde hace cuatro siglos y otra desde hace medio siglo, para cumplir las funciones que la vocación de este inmueble la ha requerido desde su creación, también está para la contemplación y disfrute estético de cuantos tengan oportunidad de conocerlo.

Pero una, de entre muchas, funciones que ha tenido este espacio, desde hace muchos años, tal vez trescientos, es la de ser el entorno de algunos rituales de semana santa, tanto del Jueves como del Viernes Santo.

Ya hemos comentado en este espacio los rituales de Semana Santa, realizados por la comunidad del templo parroquial y que se efectúan en torno a una muy antigua imagen de Cristo que, además de todo, está articulada, muy probablemente creada así, para su participación en estos rituales.

De manera complementaria al viacrucis que se realiza con esta imagen el Viernes Santo, el jueves en el claustro se representa la aprensión del señor en el Huerto de los Olivos y el Viernes, luego del viacrucis el Cristo es tendido en el centro del Claustro.

Desde el miércoles Santo, por la mañana, los encargados de acondicionar el lugar, van llevando los elementos necesarios, estos incluyen diferentes tipos de plantas, ramas, adornos con flores, plantas en su maceta, troncos, y, para no desmentir el nombre, un grupo de olivos, sí olivos en enormes macetas, que se cuidan durante todo el año (y desde hace muchos años) para traerlos al claustro el jueves santo.

Hasta hace poco se utilizaba un enorme tronco para colocar la imagen de Cristo sobre él. Después los organizadores consideraron que no era algo ni indispensable ni que aportara mayor realismo o belleza al conjunto.

Primeras dos partes
El Claustro del Templo
de San Francisco de Asís
Ese larguísimo trazo, que se estima en 2,600 km desde la ciudad de México hasta Santa Fe (5),  fue perfilándose a lo largo de muchos años, al ritmo en que algunos sitios ganaban importancia y requerían comunicarse con el resto del territorio. Si bien la explotación minera fue el detonante para la construcción de estos caminos, muchas otras actividades contribuyeron a su desarrollo y el desarrollo mismo solventó, también, muchas otras necesidades. Si este fuera exclusivamente "El camino de la Plata" sería un camino de un solo sentido, en el sentido opuesto a la plata que fluía hacia la Capital del Virreinato y de ahí a Europa, el camino fue recorrido por "comerciantes y ganaderos; también fue utilizado por misioneros, colonizadores, indígenas chichimecas, otomíes, nahuas y tlaxcaltecas, soldados, arrieros y demás personas que a lo largo de los siglos construyeron haciendas, misiones, iglesias, puentes y presidios"(6).

Si uno observa el trazo del Camino Real de Tierra Adentro en la perspectiva de su totalidad, puede dar la impresión de que es bastante recto o uniforme en su desarrollo de sur a norte. Como si las ciudades se hubieran desarrollado a partir de la creación del camino, cuando en realidad fue al revés. La distancia entre ambos puntos, en línea recta es de 1,900 kilómetros, si, las necesarias desviaciones producto de la topografía y de la ubicación de las ciudades principales a lo largo del recorrido, generan un 36.8% de incremento, el camino es bastante recto para un trazo tan largo y para atravesar lugares que llegan a presentar topografía muy abrupta, o accidentes topográficos que comprometen el ágil tránsito por las regiones.
Oficialmente, este camino discurre por el territorio de los estados de: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, San Luis Potosí, Durango y Chihuahua (7).  

No debe pensarse, tampoco, que el camino no tenía derivaciones a lo largo de su trayecto. Éste era el eje rector de las comunicaciones en esta parte del territorio, pero, por supuesto, muchos sitios lejanos a este trazado tenían brazos de comunicación hacia este eje, pero, como ya se ha dicho la importancia de la extracción minera supeditaba los cursos de los caminos a confluir con el Camino Real de Tierra Adentro.

Este camino cumplió su función durante más de tres siglos, prácticamente hasta que el ferrocarril pasó a convertirse en un medio más eficiente que la marcha o la tracción animal. El ferrocarril poco pudo coincidir con el camino real, por sus requerimientos propios de trazo, sin embargo, hay algunas partes donde aún hoy coinciden. El surgimiento, en el siglo xx de los vehículos automotores terminó por relegar el uso del Camino Real, no obstante, se conservan muchísimos kilómetros de éste y una cantidad también importante, fue incorporada al trazo de los nuevos caminos asfaltados, otra fracción sigue siendo usada como medio de comunicación, incluso mediante el uso de vehículos automotores (8).

Más importante que la pervivencia del propio camino, lo son el reconocimiento de éste como "Patrimonio de la Humanidad" de La UNESCO. La declaración del mismo se dio en el año 2010.  El Camino es un bien cultural que a su vez liga, en la distancia y en el tiempo una serie de bienes inmuebles o espacios arquitectónicos de alto valor histórico y artístico. Oficialmente se consideran cincuenta y nueve de éstos en los once estados que integran el camino, en el territorio mexicano.  También el camino es nexo entre bienes culturales intangibles, tantos como basto y rico es el territorio que va cruzando.

Y si los propios comonforenses, no estamos totalmente de acuerdo sobre qué caminos, aún existentes y, muy importante, aún con un tránsito cotidiano de personas, ciclistas, bestias y vehículo automotores, son el Camino Real, en otros municipios hay quienes consideran que el único camino Real persistente son los fragmentos del trazado original que subsisten. Pero más allá de lo que opinen en otros municipios o de lo que nos alejen de la declaratoria de la Unesco, para todos nosotros existe, no uno, sino varios caminos transitables que, me atrevo a decir, al haber sido su curso remplazado por vías férreas y carreteras que se les adosaron, se han mantenido bastante intactos y bastante cercanos al aspecto que habrán tenido cuando aún no se generalizaban ni el ferrocarril y mucho menos los vehículos automotores.  Es decir que, si uno cruza el puente de Guadalupe y en vez de seguir hacia Neutla da vuelta a la izquierda, en muchos fragmentos de ese recorrido, pocos detalles le demostrarán que no estamos en el siglo XVIII o XVII. Si, por el contrario, da usted vuelta a la derecha sucede lo mismo y ambos tramos se prolongarán por cinco o siete kilómetros, mismo caso si usted toma la calle Juárez hacia el sur, ese camino lo dejará en Empalme Escobedo. 

(1) Salinas Ramos, Miguel Santos, Entre el reconocimiento y el abandono. La situación del Camino Real de Tierra Adentro en el norte de Guanajuato. Revista Pasos. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, vol. 14, núm. 5, octubre, Universidad de La Laguna, El Sauzal (Tenerife), España, 2016, Pág,1110

(2) Bargellini, Carla, Camino Real de Tierra Adentro/Chihuahua. Las rutas de las misiones, Cuadernos del Patrimonio Cultural, Cuaderno 15, Conaculta, México, 2006 pág. 162.

(3) Ibídem. Pág. 163

(4) Jiménez Gómez, Juan Ricardo, El Camino Real de Tierra Adentro a su paso por el pueblo de Querétaro y el mercado a finales del siglo XVI y principios del XVII, Caminos y mercados de México,Janet Long Towell y Amalia Attolini Lecón (coordinadoras), UNAM,INAH,México, 2009,Pág. 265.

(5) Expediente presentado a la UNESCO para la obtención del Reconocimiento Patrimonial del Camino Real de Tierra Adentro, Pág. 6.

(6) SALINAS RAMOS, Miguel Santos. "El Camino Real de Tierra Adentro en el norte de Guanajuato: Problemas y Propuestas para su Gestión" RIIPAC, nº 9, España, 2017, Pág., 67.

(7) Expediente presentado a la UNESCO para la obtención del Reconocimiento Patrimonial del Camino Real de Tierra Adentro, Pág. 4.

(8)SALINAS RAMOS, Miguel Santos. "El Camino Real de Tierra Adentro en el norte de Guanajuato: Problemas y Propuestas para su Gestión" RIIPAC, nº 9, España, 2017, Pág., 70.

(9) ROJAS GÓMEZ, Francisco. "El camino Real y otros caminos en el Valle de Chamacuero" Boletín del Archivo Histórico del Municipio de Comonfort, No. 9,México, 2018, Pág.13


El historiador Carlos Rojas ha documentado varias menciones a los caminos de nuestro pueblo en documentos tan antiguos como del siglo XVI, ya fuera como indicadores de límites o posiciones, o por menciones al uso de los caminos por parte de diferentes tipos de comerciantes o productores(9).
 
Tal vez desde fuera les parezca exagerado que nosotros aseguremos tener más de veinte kilómetros de camino Real y por ello nos den a entender que nuestro camino no era tan Real o que no formaba parte del camino de La Plata. Lo primero es falso porque todos los caminos recibían el apelativo de Real, como ya dijimos, todos le pertenecían al Rey, aunque nunca se haya dignado transitarlos. Lo segundo es un poco más cierto, pero no hay que imaginar el Camino de la Plata como una línea única sino como un tronco de muchos ramales, esos ramales sí que pasaban por Chamacuero y más de alguna vez habrán brindado una alternativa a los viajeros, cuando la ruta principal presentara dificultades de la índole que fuera.

Pero no vale la pena enredarnos en pertenecer forzadamente a cualquier denominación o declaratoria, es más importante saber que, cotidiana o eventualmente, recorremos los mismos trayectos que los chamacuerenses de hace doscientos o trescientos años, que algunos de los árboles hoy presentes ya se encontraban entonces; del mismo modo que las construcciones más antiguas y hoy se complementan con el discurrir de los caminos como un ente de alto valor histórico. Que podamos recorrer los mismos caminos, que estos caminos conserven su aspecto tradicional y que ello sea un valor que todos entendemos y celebramos es muy enriquecedor, aunque sólo fuéramos nosotros, los chamacuerenses de hoy en día los que nos percatemos de ello.

Tal vez, con un poco de imaginación, podamos caminar cualquiera de estos caminos y escuchar el paso de las carretas o los caballos, ver a los arrieros con sus largos cargamentos de todo tipo, afanados en llegar a su destino y tender un lazo entre nuestros pasos y las andanzas de quienes nos precedieron, es el mismo camino, como ya sabemos.

Aquí hay una contradicción, pues se habla de un solar eriazo, y el señor José Santos dice que su padre arrendaba ese solar por estar plantado de varios árboles frutales.

Claro, pueda ser que los árboles dejaran de cuidarse y desaparecieran, a mí me consta que eso ocurrió en la actual explanada del DIF.

El oficio de "mantero" tiene cierta relación con el de obrajero y se refiere también a la confección de textiles. El tercer testigo afirma:
José María Leal confirma lo que, respecto al solar dicen los anteriores testigos, su oficio parece muy especializado y lo era, fabricaba objetos ornamentales de plata, no se imagine que platos.

Cabe destacar que el Cura Párroco seleccionó inteligentemente testigos de avanzada edad: 73,79 y 82 años, no tiene relación, pero con esa antigüedad la intervención pudo ocurrir en el siglo XVIII.

El siguiente párrafo nos dice:
Es decir que, un mes después, el alcalde reconoce la propiedad de la parroquia sobre los terrenos, pero realiza con la autoridad una permuta, para que la calle involucrada sea recta, estos datos pudieran ayudarnos a ubicar los terrenos en cuestión. 

Los terrenos hoy en día parecen grandes para estar en el centro de la ciudad, convirtiendo las varas a metros tenemos: veinticinco metros de frente y sesenta y cinco de fondo para un terreno y dieciséis metros de frente y sesenta y cinco de fondo para el segundo (eran unos terrenotes, no le hace que fueran eriazos).

Sin lugar a dudas, se subdividieron varias veces hasta nuestros días. 

Yo sé que las acciones del Cura Párroco son simbólicas (tiró piedras, arrancó yerbas) y se hacían para demostrar la posesión del bien inmueble, pero como se asegura que son actos de regocijo, no puedo dejar de imaginarme al personaje actuando con exagerada vehemencia durante estas manifestaciones.

Un elemento muy importante, que el jueves por la noche no es muy notorio, es una enorme lona con la que se cubre el claustro en los pretiles del segundo nivel. 

El señor Javier Pérez, encargado de este ritual, nos dice que si él dirige la maniobra de colocar el manteado, esta tarea dura unas tes horas, pero si los deja solos se pueden llevar cinco o seis.

Como es de comprenderse, cada año el diseño final varía un poco, pero cada jueves santo,  el claustro nos transmite la impresión de estar en un lugar especial, no solamente por el acertado acomodo de las luces utilizadas y la esmerada distribución de los elementos vegetales ya mencionados sino porque una bella alfombra verde de plantas aromáticas cubre el piso del claustro y la emanación combinada de dichas plantas (cuatro especies diferentes) no solo es muy agradable, aporta una sensación de tranquilidad muy especial.

Muchas personas visitan este singular huerto de los olivos, durante varias horas se recibe a quienes, por diferentes motivaciones, recorren a paso lento los pasillos del claustro.

Hacia las nueve de la noche la imagen es maniatada, vendada de los ojos y puesta en una plataforma, en la que, acompañada de una veintena de centuriones, y Judas a la cabeza del grupo, harán un breve recorrido por las calles del centro. 

El recorrido es breve, pero en ese pequeño lapso el huerto de los olivos es desmantelado y todos los elementos que lo integran retirados del claustro.

Cuando la imagen regresa solamente hay una jaula de madera en donde es colocada un breve tiempo, mientras haya visitantes al claustro.

Al día siguiente, luego del viacrucis la imagen está tendida en un lecho blanco, con adornos florales en torno y, un poco más lejos, reclinatorios para los visitantes.

Aquí es donde el manteado cumple su función más acertada, la luz que deja pasar al interior tiene la intensidad y la tonalidad apropiadas para crear un ambiente de recogimiento, meditación y luto, propios a las circunstancias.

Más tarde la figura es ataviada con su indumentaria cotidiana y colocada en la sacristía, a la espera del próximo Jueves Santo. El claustro entonces recobra su aspecto cotidiano y cumple sus otras funciones, como ha sido desde hace cuatrocientos años.